Las campañas electorales 2026 y Sun Tzu

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Opinión
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El PRI, al contrario de sus opositores, tiene un método de disciplina y exigencia militar para afrontar las batallas electorales

La competencia electoral por el Congreso local llega a su día 16. En 14 días, el 3 de junio, inicia el silencio electoral previo a las elecciones del 7 de junio.

En estas dos primeras semanas, todos los candidatos han avanzado, con excepción de los del PRI, como un dios no tan ecuánime y misericordioso les ha dado a entender, lo cual es comprensible, porque el tricolor, al contrario de sus opositores, tiene un método de disciplina y exigencia militar para afrontar las batallas electorales.

https://vanguardia.com.mx/opinion/el-rinoceronte-guinda-en-la-sala-tres-actos-JA20758302

Mientras sus contrincantes caminan cual gallinas descabezadas, montadas en la improvisación huérfana de medición, el PRI actúa con una narrativa de unidad disciplinada que fortalece la percepción de candidatos alineados a un bloque compacto que trabaja con una estructura de operadores electorales en un territorio microsegmentado. Este trabajo (visita a colonia, crucero en vía transitada o entrevista a medios de comunicación) es medido en tiempo real para conocer la penetración de cada candidato en su respectivo distrito. Entretanto, los estrategas priistas afinan la movilización de los votantes para el día D (7 de junio).

Morena y PT, superados por sus propias limitaciones (divisionismo congénito, dirigencia de Morena nacional en crisis, ausencia de estructura, narrativa moralizante destruida, etcétera), deambulan cual predicadores en el semidesierto, con pañuelo “attolinesco” en su pescuezo para exacerbar las emociones colectivas de los coahuilenses bajo una promesa, cada vez más desgastada por increíble: “dar lugar a la transformación, porque Coahuila es un bastión priista palpitante desde 1929, que no ejerce la democracia sino el control político”.

Pero su demagogia es pulverizada al estrellarse contra la pared de nuestro estado, porque Coahuila, sin ser perfecto, funciona mejor que el resto del país. Ser coahuilenses y tener esa identidad regional diferenciada respecto de gobiernos morenistas como Baja California, Chiapas, Guerrero, Sinaloa, Tamaulipas y Zacatecas, entre otros, es nuestro orgullo.

Coahuila posee hoy un envidiable triángulo virtuoso que une seguridad pública, inversión y empleo, para distinguirlo del resto del país. Los indicadores de incidencia delictiva y percepción de inseguridad pública están a la baja, mientras los índices de captación de inversión extranjera y generación de empleo están al alza. Por si fuera poco, la organización “México Cómo Vamos” sitúa a Coahuila en “el top 5 del país en materia de progreso social y confianza institucional”.

De ahí la pregunta para Morena y el PT: ¿Cuál transformación traen para Coahuila en sus alforjas de predicadores con hábitos de marca francesa y sandalias Birkenstock? ¿Cómo asegurar que no pretenden “transformar” Coahuila en Sinaloa, Tamaulipas o Guerrero, aunque finjan caminar como Antonio Attolini, Mary Pily Aguinaga, Alberto Hurtado, Alejandra Salazar, Fernando Hernández y el resto, con sonrisa de beatos y rostro de redentores para salvar Coahuila? ¿Cómo no imaginar que corre por sus venas la ideología que hoy liga de manera inexorable el poder político de Morena con el poder económico del crimen organizado para sacrificar sus “vidas” en aras de la llamada “transformación”? O, para demostrar lo contrario, ¿meterían sus tersas manos al fuego, aunque cierren sus ojitos, para demostrar la santidad inmaculada de Rubén Rocha Moya, Adán Augusto López, Andy López Beltrán o Américo Villarreal?

Este es el primer asalto de tres. En lo inmediato, los coahuilenses abrazarán la estabilidad de su imperfecta, pero virtuosa isla al margen de la tormenta morenista. El segundo asalto será en las elecciones para alcaldes y diputados federales en 2027. Y el tercero y definitivo, para la gubernatura de 2029.

https://vanguardia.com.mx/opinion/elecciones-2026-apuntes-recargado-HF20706670

Las probabilidades de triunfo para el PRI crecerán en los próximos dos asaltos, si cumple dos premisas: primera, mantener una sólida gobernabilidad en las cinco regiones a partir del triángulo virtuoso arriba citado, para que los coahuilenses afirmen su deseo de “continuidad con estabilidad y orden” en contra de “la (esquizoide) transformación con justicia social morenista y petista”, que se verá más debilitada por la embestida estadounidense contra la presidenta Claudia Sheinbaum y las luchas intestinas al interior de Morena durante los próximos tres años.

Y segunda: continuar preparándose con anticipación a la luz de la máxima de Sun-Tzu (544 a.C.-496 a.C.), el gran general y estratega militar chino: “La victoria no depende principalmente del combate, sino de la preparación estratégica previa”, porque “las batallas se ganan antes de entrar al campo de batalla”. De esta manera, el PRI, como ahora, llegaría a las elecciones de 2027 y 2029 mejor preparado que ningún otro partido para confirmar las ventajas construidas a lo largo de los años previos.

Al tiempo.

Columna: Panóptico

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