Limitar las ‘pensiones doradas’
COMPARTIR
Mientras los fondos pensionarios se tambalean, hubo una serie de personajes que usaron su influencia para burlar al sistema y conseguir pensiones con cantidades desproporcionadas
El Senado de la República acaba de votar una reforma que limita las pensiones que venían recibiendo muchos exfuncionarios, a las cuales se les ha puesto el mote de “doradas” porque van de los 200 mil al millón de pesos, para que ahora reciban cantidades menores.
Los sistemas de pensiones son un gran problema público e incluso amenazan con generar una crisis de liquidez en el gobierno a futuro. Esto debido a tres cuestiones: primera, muchos de estos sistemas sufrieron saqueos por parte de sus administradores; segunda, los excesos, de personas que encontraron lagunas legales para tener pensiones más altas de lo que aportaron; y tercera, la mala planeación en su diseño, porque la esperanza de vida fue cambiando, ya que se dieron muchos beneficios y porque se calculó mal el esquema de aportaciones.
Estas tres cuestiones se traducen en sistemas de pensiones quebrados, que han tenido que ser rescatados por el Gobierno Federal. Sin embargo, cuando se vislumbra a futuro el problema, parece que ni siquiera el gobierno tendrá la capacidad de hacer frente a las deudas, lo que pone en riesgo el retiro de muchos ciudadanos mexicanos.
Y mientras los fondos pensionarios se tambalean, hubo una serie de personajes que usaron su influencia para burlar al sistema y conseguir pensiones con cantidades desproporcionadas. Para ello usaron trucos, como reportar salarios más altos en los últimos años laborales, integrar las compensaciones al salario o simplemente comprar a la persona que autorizaba los montos pensionarios.
Por ende, se trata de una iniciativa que ha tenido mucho apoyo público, porque resulta altamente complicado defender una pensión de más de un millón de pesos mensuales, cuando la gran mayoría de los jubilados apenas reciben unos cuantos miles de pesos.
Sin embargo, el debate no es sencillo, ya que, a pesar de haber accedido con trampas a sus pensiones y estar recibiendo cantidades injustas, son prestaciones que ya se les asignaron y, según las leyes laborales, no se les podrían reducir con efecto retroactivo, lo cual puede dar pie a muchos amparos.
Creo que la cuestión debió abordarse de otra forma para no vulnerar tanto los derechos laborales; es decir, la reforma debió centrarse en que, si existe una prueba de irregularidades en el cálculo de la pensión, éstas se deben ajustar a la baja. Y es que tomar un único rasero, que en este caso es el salario de la Presidenta, para con base en él limitar todas las pensiones, resulta arbitrario, a pesar de que el sueldo de la mandataria es alto.
Pero más importante aún es el debate que no se está dando, que es cómo vamos a reformar el sistema pensionario a futuro, ya que el limitar las pensiones es sólo uno de los ingredientes y ni siquiera el principal. Lo primordial es encontrar una fórmula que permita fondear los sistemas de pensiones, sin comprometer la inversión en otras áreas del quehacer público.