Lo que más les molesta a los ricos de New York y de algunas ciudades mexicanas, incluyendo Saltillo
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Al parecer lo que les incomoda no es que tengan más ganancias –datos que se empeñan en encubrir–; lo que les molesta es que el dinero de los impuestos ciudadanos sea invertido en los más pobres
Ganó Zohran Mamdani la alcaldía de New York; los ricos dijeron que, si esto ocurría, se iban a ir del país porque un “comunista” convertiría a New York en Cuba o Venezuela. Si usted, querido lector, considera que las afirmaciones de ese bloque de gente adinerada se leen como disparates, es porque lo son.
Con una mayoría aplastante, el 1 de enero, Mamdani –nacido en Uganda (“¡Qué horror!, moreno y africano”, dirán los racistas)– rindió protesta jurando sobre un Corán (esta es la parte dramática en la que algunos se revuelcan de susto y ven en esto el inicio del Apocalipsis).
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De igual forma fue un disparate la “amenaza” de que si un partido distinto al PRI o al PAN –léase Morena– ganaba las elecciones, los adinerados se marcharían, motivados por esa “realidad” cubana o venezolana que se propagaría como peste y que llevaría a este país a amenazar la profesión de fe de la religión que fuera, menos la de la santa muerte, por supuesto. Así de maniqueas y falaces estas afirmaciones.
Ya han pasado más de siete años del triunfo del partido de oposición y no vemos a los ricos que esto declararon haberse ido del país. Es más, durante el sexenio de AMLO, considerado “antineoliberal”, la fortuna de los cinco hombres más acaudalados de México aumentó, en promedio, un 226 por ciento. El 10 por ciento más pudiente concentró –y esos porcentajes se mantienen hasta hoy– el 71 por ciento de la riqueza nacional.
Aún ahora, con el triunfo de la Dra. Claudia Sheinbaum, el 1 por ciento más rico de la población sigue ganando 442 veces más que el 10 por ciento más pobre, y estos son datos del Inegi, logrados durante el gobierno “comunista” de AMLO.
Por estos y otros datos, no me queda clara la queja de los multimillonarios ahora, cuyo número de integrantes aumentó de 10 a 22 personas –cifra que se mantiene hoy–. Estos son datos del informe Beneficios en Fuga, elaborado por Oxfam México.
Y si bien durante el pasado sexenio el ingreso de los hogares del 10 por ciento más rico aumentó un 16.1 por ciento en el periodo de la Dra. Sheinbaum, la fortuna de los más ricos del país aumentó un 30 por ciento. ¿Qué está pasando?
Pero, al parecer, lo que les incomoda no es que tengan más ganancias –datos que se empeñan en encubrir–; lo que les molesta es que el dinero de los impuestos ciudadanos sea invertido en los más pobres, un grupo poblacional mayoritario, clasistamente llamado “nini” si uno de ellos es joven, no tiene trabajo y recibe una retribución por una práctica laboral que logra obtener. Este calificativo es usado para quedar bien, incluso por la pseudoclase de intelectuales o periodistas que también forman parte del proletariado del que se desmarcan (explico: sin trabajo, están a dos meses o tres de no tener ni un centavo; esa sería una definición simple y general, pero clara).
Y pues aun con todas esas cuentas alegres para los ultrarricos, las políticas de este Gobierno Federal indican un aumento en el ingreso de los hogares más pobres de un 35.9 por ciento, esto deja claro que se ha reducido la brecha de ingresos.
Claro que todavía hay muchas cuentas pendientes con el asunto de seguridad, salud, educación y, por supuesto, con la clase media; nosotros no podemos huir de Hacienda, ya que carecemos del capital para contratar abogados que nos permitan hacer “ajustes” para evadir impuestos, así que nos sacan hasta la última gota de sangre.
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Sin embargo, el tema central hoy es que, para fortuna del mundo de las ideas diversas, el avance de la socialdemocracia se inserta en una tendencia de extrema derecha, cuyos principales exponentes son quienes tienen grandes lagunas de conocimiento y prefieren el espectáculo y la economía masiva, que nos convierte a todos en consumidores y competidores; no en ciudadanos que colaboran entre sí.
Así que nada mejor para cerrar esta columna que retomar un par de ideas expuestas en el discurso de Zohran Mamdani, quien aboga por “la calidez del colectivismo” frente a la “frialdad del individualismo agreste”.
El vocablo “comunismo” proviene del latín communis, que alude a lo común y compartido por todos; se compone de “cum” que significa “con”, y “munus”, que refiere a deber, regalo u obligación. Tiene inserto el sufijo -ismo que indica sistema o doctrina. El comunismo describe a un modelo socioeconómico que se basa en la propiedad colectiva de los medios de producción.