Los acuerdos globales frente a la realidad local

Opinión
/ 24 noviembre 2021
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Ante una crisis climática cada vez más evidente, los acuerdos de la COP26 parecen insuficientes para darle la cara a la problemática con la misma fuerza que avanza el calentamiento global.

Con los esfuerzos y los acuerdos pactados, se logrará mantener la temperatura en 2.4° centígrados, una condición mejor que la proyectada para finales de siglo que se esperaba 2.7°, sin embargo, esto no alcanza para reducir los efectos catastróficos del cambio climático en diferentes regiones del mundo, ni para cumplir el Acuerdo de París de mantener el aumento de la temperatura en 1.5°.

Entre los acuerdos de esta conferencia, destaca la Declaración de Glasgow sobre vehículos y furgonetas de cero emisiones para poner fin a la venta de motores de combustión interna en el año 2035 −en los mercados líderes− y en 2040 en todo el mundo. México es uno de los 100 países que firmaron. Momento de pensar cómo deben transformarse los procesos productivos, así como la formación y capacitación del capital humano, asuntos prioritarios para la región metropolitana de Saltillo.

Destacó también la meta de reducir hasta 30% las emisiones de metano para 2030, uno de los principales gases causantes del calentamiento global, pero sin la definición de una ruta clara para lograrlo y los tres países principales emisores, China, Rusia e India, quedaron fuera. A la par, se definió el compromiso de frenar la deforestación y aumentar la protección de los bosques, al reconocerlos como un punto clave para la mitigación del cambio climático.

Los países deberán revisar sus compromisos nacionales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y presentarlos para el 2022, acorde a sus circunstancias locales.

El cambio en un párrafo del acuerdo final, desdibujó el compromiso de India y China, que se opusieron a “eliminar” y solo aceptaron “reducir progresivamente” la dependencia al carbón y acabar con los subsidios a los combustibles fósiles.

Definir acciones contundentes fue un tema reservado para tratarse el próximo año, en la siguiente conferencia. Se reconoce, igual que siempre, si bien hay un incremento en las políticas y en la planeación para mitigación y adaptación al cambio climático, el financiamiento y la implementación aún están muy rezagados.

Más allá de acuerdos y tratados globales, las acciones locales y voluntad política de los gobiernos cercanos a la población, serán las que marquen una verdadera diferencia de los esfuerzos para enfrentar el cambio climático y evitar que se pierda la competitividad de las ciudades y la calidad de vida de sus habitantes.

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