Los cuatro acuerdos que resulta que son cinco, y el premio por los esfuerzos que hacemos en esta vida
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Acabo de escuchar la expresión, “Quiero sentirlo en el alma.” Y aquí me tienes, buscando la sensación de “alma”, buscando su ubicación y lo que se sentiría estar en contacto con esa parte de mi ser. Hay quienes dudan de su existencia y hay quienes declaran su existencia sin tener una definición clara de qué es, de dónde está, de para qué sirve y de qué parte de nuestro ser es. Entiendo que, en general, nos referimos al alma como una parte muy profunda de nosotros mismos, una parte que se mueve con lo que nos toca profundamente. También hay quienes piensan que es la parte del ser que permanece después de la muerte, y tal vez antes del nacimiento. Los religiosos lo cuidan de una manera específica, siendo buenos para ser bien recibidos en el más allá. Algunos creyentes buscan cuidar su comportamiento para no tener que repetir las mismas pruebas en una siguiente vida.
Esto me recuerda a los Cuatro Acuerdos de Miguel Ruiz, que hoy descubro son cinco...
¿Cuáles son los 5 acuerdos toltecas?
Dicen que seré la protagonista de mi vida después de leer (diría yo dominar) estos 5 acuerdos de la sabiduría tolteca. Creo que Paco Ramos diría que llegaré a ser “aspirante a ser humano”.
- Sé impecable con tus palabras.
- No te tomes nada a modo personal.
- No hagas suposiciones.
- Haz siempre lo máximo que puedas.
- Sé escéptico, pero aprende a escuchar
Creo que estos acuerdos son una buena manera de cuidar de mi alma. Me parecen básicos. Y difíciles. Difíciles de entender y difíciles de poner en práctica. Pero, de eso se trata el camino de la vida, ¿no?
Hace muchos años mi primer terapeuta me preguntó si creía que seguía algo después de la muerte. Pensé un poco y encontré mi respuesta. Debe haber algo, si no hay, ¿para qué hacemos tanto esfuerzo en esta vida? ¿Qué más daría lo que hiciéramos si no tuviera un resultado? No tengo certeza alguna de cuál será ese resultado. No sé qué sigue. Lo que sé es que esta vida me ha costado muchísimo. ¿Será que quiero una recompensa? ¡Ajá! Tema para otra columna.