Los therians y la falta de entendimiento humano

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Opinión
/ 22 febrero 2026

Me pregunto si indigna más a un ciudadano o a una autoridad ver a una persona andando como zorro que saber que se protege, por ejemplo, a un acosador sexual considerado una ‘hiena’

Antes de entrar a una realidad que cada vez suma más discursos y colores, intentaré esbozar algo con absoluto respeto: existe una falta de comunicación más allá de pantallas y proyecciones de “stories” o publicaciones en redes sociales. Predomina el deseo de “verse” para poder ser experimentado o experimentarse como un cuerpo. Existe una tendencia a considerar “real” lo que se transmite a través de videos o fotografías, además, retocadas o creadas con IA.

Hay algo así como decir: si no se “postea”, no existe, o bien, no es relevante o no tiene trascendencia. Todo esto en un contexto erosionado socialmente, donde se privilegia el consumo.

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En este contexto, nos hemos acostumbrado y no nos causan ni asombro ni indignación los actos casi performáticos, esquizofrénicos y dolorosos. Veamos algunos ejemplos: la clase política nacional en sus intervenciones en las cámaras alta y baja, Lilly Téllez, por ejemplo; escenas de violencia en contra de las mujeres, ya normalizadas en Saltillo porque “pasa en todos lados”; desapariciones forzadas y las noticias de un paisaje nacional ligado al narcotráfico.

A estos actos enunciados los quisiera llamar performáticos, ya que ocurren, utilizan el lenguaje hablado o escrito y, en su teatralidad o drama –buscado o no–, desean generar un impacto. Estos actos ya no llaman la atención en la mayoría de los casos. Se han integrado a la “normalidad”.

Y en estos días el protagonismo de las redes sociales y noticias ha sido concedido a la comunidad denominada therian, vocablo que es una reducción de therianthrope, conformada por la voz griega thēríon, que significa bestia, y por ánthrōpos, que refiere a humano.

Causa extrañeza, escándalo, miedo y burla ver a personas caminando como zorros, perros, lagartijas o intentando ser aves. Y me pregunto si indigna más a un ciudadano o a una autoridad ver a una persona andando como zorro que saber que se protege, por ejemplo, a un acosador sexual considerado una “hiena”, si conservamos las analogías animales, y con el perdón de las hienas.

Si bien los therians son una expresión anclada en la década de los noventa, principalmente con el nacimiento de las comunidades digitales, sería conveniente conformar estudios de caso que, desde la antropología o la sociología, sumen datos para el entendimiento de esta comunidad. Lo cierto es que los therian están presentes, como otros movimientos de la subcultura contemporánea, en distintos puntos del globo.

Al movimiento therian no se le debe confundir con la teriantropía clínica, pues este sí es un fenómeno psiquiátrico raro, donde existe una creencia delirante de transformarse o ser un animal, y ya está documentado. Aquí se han podido identificar 77 casos publicados; dentro de esos reportes, la mayoría refería a “transformaciones” en perros o lobos. En Saltillo hay un caso de una persona que realmente se siente un caballo.

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Una identidad elegida es una opción. No así cuando existen contextos de esquizofrenia u otros trastornos psicóticos, como depresión o trastorno bipolar con datos psicóticos o conductas asociadas a condiciones neurológicas preexistentes.

Y como en todo lo compartido públicamente, las expresiones subidas de tono en algunos integrantes de este movimiento, por supuesto, inciden –así como los actos de la clase política– en la realidad. Así como en TikTok aparecen los golpes y puñetazos que se dan los diputados, también aparecen miembros de la comunidad therian que asumieron la identidad de perros y mordieron a una joven, tal como se registró en Córdoba, Argentina, este mismo año.

En este universo de vías de potenciación, siguen incidiendo también otras plataformas como Instagram y Facebook. Veamos, pues, la evolución de esta nueva comunidad en la ciudad, queridos lectores.

Nacida en Monclova, Coahuila. México, en Junio 3 de 1969. Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Maestra en Historia de la Sociedad Contemporánea. Doctora en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario. Ha publicado entre otros, “Los frutos del sol“ (Castillo MacMillan 2005) libro infantil y poemarios entre los que figuran Casa de sol (FECA-CONACULTA 1995), “Ruido de hormigas“ (Gatsby Ediciones, 2005), Carne para las flores, antología personal (Aullido libros, España 2011), Las flores desenfundan sus espinas, antología personal (Secretaría de Cultura de Coahuila, 2013) y “Donde la piel“ (Mantis Editores/CONARTE, 2019). Aparece en “Anuario de poesía mexicana“ (Fondo de Cultura Económica, 2006).

Obtuvo el primer lugar en fotografía Coahuila luz y forma 2003. En poesía, recibió beca del FONCA, estímulos como joven creadora y como creadora con trayectoria del FECA y del PECDA en varias ocasiones. Fue becaria FORCA-Noreste 2011-2012, en Lima, Perú donde impartió talleres sobre poesía objetual. Como invitada de honor del Festival Internacional de Teatro Tánger 2013 en Marruecos, se leyó su poesía traducida al árabe. Parte de su trabajo también tiene versiones en inglés, alemán, portugués y francés. Entre las revistas en las que ha publicado, destacan el número inaugural de la revista de poesía contemporánea de Valencia “21veintiúnversos“, ( octubre de (2015), y “Lichtungen“ (noviembre de 2016) en el apartado “Literatura del norte de México“, en el que sus poemas fueron traducidos por Christoph Janacs.

Fotografías medio ambientales, video poemas y atmósferas sonoras fueron exhibidos en la Galería Mohammed Drissi de Tánger (Julio-agosto 2021). Participó en la muestra de arte coahuilense titulada Segar el mar, dentro del 49 Festival Cervantino. Parte de su trabajo se encuentra en el portal virtual www.thenatureofcities.com, al lado de artistas medio ambientales del mundo. Actualmente es Directora de Divulgación Científica en el Museo del Desierto.

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