Los votos de Coahuila

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Opinión
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El PRI luce arrollador en Coahuila, inexistente en más de 20 estados

Cada uno puede escuchar lo que desee de las elecciones en Coahuila. Los ciudadanos son los que más importan. Los partidos, instituciones jerárquicas y sus dirigentes pretenden hablar por todos, no sólo por los suyos. No sólo Morena fue severamente castigado, sino también los demás partidos. Con excepciones, un partido local y el PT, que compitieron en coalición, lograron más del mínimo legal para mantener el registro local, 3% de los votos. Para nadie fue más ensordecedor el mensaje que para la grandilocuente dirigencia del PAN.

No se dice porque no se sabe. El lugar propio de las oposiciones es el refugio de la balcanización de la política. El PRI luce arrollador en Coahuila, inexistente en más de 20 estados; lo mismo sucede con el PAN en sus lugares de amplio respaldo. El PAN puede inferir de Coahuila que habrá de ser ratificado en los lugares que gobierna, pero la lucha política requiere mucho más de quien se asume y es el principal partido de oposición.

https://vanguardia.com.mx/opinion/coahuila-desquicia-inteligencia-artificial-eleccion-a-diputados-locales-EA21219159

La dirigencia nacional deberá matizar su política de rechazo intransigente a las alianzas. Si pretenden derrotar al régimen obradorista, que luce señales de claro deterioro, las oposiciones PAN, MC y PRI deberían coincidir donde la suma signifique la oposición; esto es, una fuerza capaz de contener a la coalición que gobierna y los amenaza. El sistema electoral es de mayoría simple, incluso para órganos legislativos; por lo mismo, debe haber pragmatismo. La resistencia para hacerlo es funcional al régimen. Lo entiende bien Dante Delgado y su decisión no es la de “mejor solo que mal acompañado”, sino la de una oposición dividida, el mejor regalo al obradorismo.

Coahuila, en muchos sentidos, está muy vinculado a Nuevo León, mucho más Saltillo que Monclova. La elección de gobernador en ese estado es de pronóstico reservado. A MC, a su gobernador y a su dirigencia se les está presionando para abrir espacio a la alternancia en favor de Morena. Mientras, Jorge Romero, dirigente del PAN, a contrapelo de la postura de sus correligionarios regios, ha resuelto no ir en coalición con el PRI. Si se repite lo de Coahuila, a pesar de su larga historia y presencia política, los azules podrían volverse redundantes. No lo merecen, pero los miedos del dirigente se imponen.

Coahuila no es el país, pero al menos allí es claro que los programas sociales han perdido fuerza para movilizar votantes por Morena. Los beneficiarios llegan casi al millón; Morena obtuvo una cuarta parte. El mal perdedor de siempre invoca trampa y dice que fue el dinero el que resolvió la elección. Ellos decían que es tonto quien piensa que el pueblo es tonto. ¿Por qué no abrir un poco de espacio a la autocrítica y decir que en un estado en el que no hay impunidad se hace imposible que Morena pueda plantarse como alternativa de gobierno?

Es inevitable que el resultado desastroso de Morena se pretenda endosar a López Beltrán. Es un exceso, al menos si se refieren a las destrezas operativas del hijo pródigo. Sí lo es, pero en otro sentido, y no sólo él sería el responsable; esto es, el escándalo derivado de la corrupción que ahora no sólo castiga la imagen del grupo gobernante, también en el frente judicial, como se advierte en la exigencia de EU para que se detenga a funcionarios morenistas de Sinaloa —por lo pronto— coludidos con el narcotráfico y las evidencias que resultan de las investigaciones de la FGR sobre el contrabando de combustible. Todos los caminos de la venalidad conducen a Palenque.

Las elecciones de Coahuila ocurrieron en medio de una razonable normalidad, más allá de los reclamos exculpatorios de los perdedores. Las elecciones de 2027 difícilmente se darán en el mismo contexto. El régimen se ha desnudado y, en el afán de mantenerse en el poder, no sólo modifica la Constitución, asunto grave, sino que desaparece la justicia electoral o procede a la ostensible colonización de los órganos electorales. Ya se sabe que el clientelismo no da para definir elecciones, pero persiste, y el miedo a la derrota puede volverse estructura de choque, movilizar para reprimir, para reducir materialmente al adversario, además del uso faccioso de la justicia electoral.

Pero no está allí el problema mayor. En Coahuila los delincuentes están a raya y esa es la mayor singularidad. ¿Qué habrá de ocurrir en las amplias regiones con dominio criminal? Asunto de la mayor preocupación.

Licenciado en Derecho Facultad de Jurisprudencia UAC. Maestría y Estudios de Doctorado en Gobierno por la Universidad de Essex, Inglaterra.

Ha sido Catedrático en el ITAM; en el ITESM; en el CIDE; y en la Universidad Anáhuac.

En 1997 a 2000 titular de la Asesoría Política en la Presidencia del doctor Ernesto Zedillo.

Desde 2005 director general del Gabinete de Comunicación Estratégica

Columnista Juego de Espejos en Milenio Diario, Bloomberg-El Financiero y en SDP Noticias, Código Libre y en la Revista Peninsular. Coautor de varios textos en materia electoral y estudios históricos.

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