México Mágico
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Un México desgarrado por la violencia que borró los límites entre la política y el crimen organizado nos extorsiona para exigir su normalización
Más de 6 millones de espectadores simultáneos acumularon 36 millones de vistas totales para observar a dos influencers mujeres, con alto grado de producción estética, intercambiar trompadas en el evento llamado Ring Royale, organizado, a su vez, por otro influencer, cuya productividad existencial es cercana a menos cero, aunque monetizada y facturada alcanza cifras de seis ceros.
Una Presidenta ya “memificada” por su rostro pálido y angustiado con la inscripción “al mal tiempo, buena cara”, asegura no haber sido informada del operativo para capturar a “El Mencho”, pero saca fuerzas de su flaqueza política para lanzar dos reformas electorales rechazadas por sus aliados PT y PVEM, mientras recomienda a Rocío Nahle, gobernadora de Veracruz, esconder bajo el tapete de su ilimitado cinismo el ecocidio que abarca 630 kilómetros de costa entre Veracruz y Tabasco, “con petróleo llegando a playas y lagunas, impactando gravemente el Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México y afectando el sustento de pescadores locales”.
Un expresidente que se imagina prócer de la patria incomprendido, camina en su hacienda, según dicen los lugareños, descalzo, con una toga de manta blanca, sin ropa interior y una guirnalda o corona de oro en su cabeza, cual emperador romano senil. Mientras música cubana de Compay Segundo retumba a lo largo y ancho del casco de su hacienda en bocinas ESD Acoustic Super Dragon, que alcanzan un precio de hasta 4.5 millones de dólares.
El hombre camina de forma errática, grita incoherencias y se jala sus blancos cabellos (sin desacomodar su corona) al observar el fracaso de sus obras faraónicas (la refinería Dos Bocas, el AIFA y el tren Transístmico); la pendejez congénita de sus tres hijos y, en particular, de su sucesor: “No me digan Andy, por favor”; la desnudez de los vínculos de Morena con el crimen organizado y el fracaso de la reforma electoral, incapaz (por el momento) de parir un partido único y hegemónico (como el PRI de la Dictadura Perfecta) por los escrúpulos de una Presidenta incapaz de utilizar los expedientes penales de Alberto Anaya y Manuel Velasco, líderes morales del PT y del PVEM, respectivamente, para arrodillarlos y forzarlos a aprobar la reforma electoral.
Un México desgarrado por la violencia que borró los límites entre la política y el crimen organizado nos extorsiona para exigir su normalización.
Un Trump, con sus pelos color zanahoria, aplica bronceador sobre su rostro para alcanzar su “tono Cheeto”, mientras se prepara para encender su televisor LG Extreme Home Cinema DVLED de 30 metros cuadrados y disponerse a jugar con el mundo el videojuego llamado “Mortal Kombat”, conocido “por sus combates de lucha y movimientos finales extremadamente violentos”.
La pantalla está dividida en cinco cuadros. En el primero aparece esta inscripción: “Jeff (Epstein) siempre en mi corazón”. En el segundo, Delcy Rodríguez (mandataria encargada del gobierno venezolano) y Diosdado Cabello (ministro del Interior) están decidiendo en cuál pared de la oficina de Rodríguez colgarán el cuadro de Donald Trump que hace la “V” de la victoria bolivariana.
En el tercero está Miguel Díaz-Canel, presidente cubano, en un cuarto a oscuras –por uno de los apagones totales recientes– con la bandera de México sobre sus espaldas, mientras abraza un busto con la efigie de la presidenta Claudia Sheinbaum y dice al espíritu de Fidel Castro: “Esto está de madre, camarada. Seguro vamos a terminar como la fiesta del guatao”. En el cuarto, están los presidentes latinoamericanos –con excepción de Cuba, Colombia, Brasil, México, Nicaragua y Venezuela– cantando como coral de estudiantes de Conalep el 10 de mayo (cuando no entonan corridos bélicos de Luis R. Conríquez o Peso Pluma): “Somos el escudo de las Américas. Fortaleceremos la estrategia de seguridad para América Latina y protegeremos los intereses de Estados Unidos en nuestro hemisferio”.
En el quinto sólo hay un recordatorio: “Donald, no lo olvides: ‘México es el epicentro de la violencia de los cárteles’. En esa tierra florece el narcoterrorismo que pone en riesgo la seguridad nacional de EU. Tienes dos años para disolver esa amenaza”.
Un México perplejo espera, en el evento Ring Royale, la pelea entre Abelito y Bull Terrier, para luego ver la estelar entre Alfredo Adame y Carlos Trejo.
Sin duda, somos un México (terroríficamente) mágico.