Mirador 01/11/2024

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Opinión
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La noche es potrereña, según se dice por acá. Eso significa que es fresca sin llegar a fría, con cielo limpio que permite ver la luna y las estrellas.

En la cocina de la casa del rancho hemos gozado los sencillos pero sabrosos condumios de la cena. Ahora las señoras beben un té de yerbanís, y los señores una copa de mezcal.

Don Abundo relata uno de los hechos de doña Rosa, su mujer.

-Se acostaba siempre antes que yo, y me decía: “Ya que andas parado tráeme un vaso de agua”. O: “Ya que andas parado tráeme mis pastillas”. O: “Ya que andas parado tráeme el bicarbonato”. Y así todas las noches. Cansado de eso una noche entré a gatas a la recámara. Me dijo: “Ya que andas a gatas tráeme la bacinica”.

Reímos todos, menos doña Rosa. Ella se atufa y masculla con enojo:

-Viejo hablador.

Don Abundio figura con índice y pulgar el signo de la cruz, se lo lleva a los labios y jura:

-Por ésta.

¡Hasta mañana!...

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Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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