Mirador 03/11/2026

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Opinión
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Don Juan sonríe al evocar esa página de su vida. Piensa que el amor, ese prodigio, es a veces poco prodigioso

VARIACIONES OPUS 33 SOBRE EL TEMA DE DON JUAN

Por muchos años, el oficio de Don Juan fue amar a las mujeres y reñir a espada con los hombres. Ahora su principal ocupación es recordar.

Lo hace sin amargura ni tristeza, sino con esa suave melancolía a la que los portugueses dan el nombre de saudade.

Ayer por la tarde, mientras los fuegos del crepúsculo se apagaban en el Guadalquivir, hizo el recuerdo de doña Sol.

Al caballero sevillano le gustaría decir que la poseyó en una góndola veneciana, pero lo cierto es que la hizo suya en el cuartucho infecto de una posada caminera; sobre un lecho venal que, después supe, tenía pulgas.

Don Juan sonríe al evocar esa página de su vida. Piensa que el amor, ese prodigio, es a veces poco prodigioso. Aun así, sus avatares quedan en la memoria, y la iluminan cuando la oscuridad se acerca.

Ahora, viejo ya, el hidalgo da gracias a la vida por doña Sol, por la posada caminera, por el cuartucho infecto, por el lecho venal y hasta por las pulgas.

Nada importa que no haya habido góndola veneciana. Lo importante es que hubo algo para recordar.

¡Hasta mañana!...

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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