Mirador 05/03/2026
‘El trabajo del actor no consiste en actuar. Consiste en ser’
Esta película se llama “Purgatorio”. Creo que es el más original de los westerns. En él aparecen vaqueros, claro, “surly spitoon-fillers”, rudos llenadores de escupideras, pero deambulan por un pueblo espectral, fantasmagórico, cuyo ambiente no se explican quienes por primera vez ven el film. Y es que dicho pueblo es en verdad el purgatorio. Sus habitantes, muertos todos ya, expían ahí en diversos modos los pecados que cometieron durante su existencia terrenal.
La película es de 1999, con actuación de Sam Shepard y Randy Quaid. También aparece fugazmente en ella un extraordinario actor de cine, televisión y teatro, R. G. Armstrong, quien hace el papel del cochero que lleva a las almas al cielo, al purgatorio o al infierno. Fue él quien pronunció una frase que se ha vuelto icónica tanto en los estudios de Hollywood como en los teatros de Broadway: “El trabajo del actor no consiste en actuar. Consiste en ser”.
En mi primera juventud fui actor. Luego descendí a otros oficios. En todos he procurado aplicar esa frase.
¡Hasta mañana!...