Mirador 09/04/2022
COMPARTIR
Don Manolito está loco.
Todos lo estamos, de una u otra forma. Hay quienes tienen la sórdida locura del dinero. Otros sufren la engañosa locura del poder. Muchos, más afortunados, sufrimos y gozamos la hermosa locura del amor.
La de don Manolito es otra especie de locura. A él le da por hacer firmas en el aire. Con una imaginaria pluma traza invisibles rúbricas cuyos trazos solamente él ve. La gente se divierte mirándolo dibujar sus inexistentes signaturas, y le da dinero para que las haga.
—Don Manolito, quiero una firma de 10 pesos.
Él hace una sencilla firma de corta dimensión.
—Don Manolito, hágame una firma de 20 pesos.
Esta es más larga y complicada
La de mayor precio es la de 50 pesos. Para hacerla don Manolito da vueltas sobre sí mismo, salta a fin de poner un punto en alto, va y viene a efecto de adornar la firma con torcidos giros y elaborados ornamentos.
Quienes lo ven hacer sus imaginarias rúbricas ríen regocijadamente.
Yo no.
Y es que tengo el mismo oficio de don Manolito.
Los dos nos dedicamos a escribir en el aire.
¡Hasta mañana!...