Mirador 19/05/2026
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Eso lo ofendió, pues Don Juan no fue nunca un burlador. Fue un seductor, sí, pero jamás burló a una mujer
VARIACIONES OPUS 33 SOBRE EL TEMA DE DON JUAN
Bien querría el caballero sevillano retar a duelo a Tirso de Molina.
No le es dable hacer tal cosa. Don Tirso es escritor, y no sabe de espada ni pistola. Peor aún: es clérigo. Desafiarlo sería sacrilegio.
¿De dónde ese rencor de Don Juan contra Molina? Escribió éste una comedia titulada “El burlador de Sevilla” en la que alude a la persona del hidalgo. Eso lo ofendió, pues Don Juan no fue nunca un burlador. Fue un seductor, sí, pero jamás burló a una mujer. A ninguna dio palabra de matrimonio como medio para poseerla. Lo que consiguió de las damas fue por libre voluntad de ellas, rendidas por la apostura y la palabra del galán.
Así, Don Juan se acerca al final de su vida sin cargar el peso de un remordimiento. No es rico en bienes, pero tampoco en males. En su antiguo palacio señorial a las orillas del Guadalquivir no atesora más riqueza que la de sus recuerdos.
Los evoca cuando la tarde se va volviendo noche, y una suave sonrisa ilumina su rostro.
¡Hasta mañana!...