Mirador 2/01/2026

Opinión
/ 1 enero 2026

El ateo está quizás un poco enfermo de vanidad. El que se cree amigo personal de Dios sufre mal incurable de soberbia

Jean Cusset, ateo con excepción de cuando bebe una botella de buen vino, dio un nuevo sorbo a su martini –con dos aceitunas, como siempre– y continuó:

–Si alguien me dice que no cree en Dios yo me pongo a conversar con él. Sé que disfrutaré de una interesante discusión. Pero si alguien me dice que se siente amigo personal de Dios echo a correr asustado.

–Y es que los que se creen amigos de Dios se hacen soberbios –siguió diciendo Jean Cusset–, y a todos los demás nos ven por encima del hombro. Sólo ellos están salvos; todos los otros somos unos infames pecadores a los que se puede despreciar. El ateo está quizás un poco enfermo de vanidad. El que se cree amigo personal de Dios sufre mal incurable de soberbia. De él debemos huir igual que de la peste.

Así dijo Jean Cusset. Y dio el último sorbo a su martini, con dos aceitunas, como siempre.

¡Hasta mañana!...

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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