Mirador 25/10/2026
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Tú no tuviste la culpa del accidente. Fue obra de la ley de la gravedad
HISTORIAS DE LA CREACIÓN DEL MUNDO
El Espíritu se entristeció. Le dijo al Padre:
– Veo que estás triste.
Respondió el Señor:
– Me conduele la suerte del pobre sacerdote ecuatoriano al que le cayó en la cabeza el gran crucifijo del altar y lo mató. Ahora está en el Cielo por sus buenas obras, pero se mantiene apartado. Ahora teme que le caiga encima toda la corte celestial.
– No estés triste –le dijo el Espíritu al Creador–. Tú no tuviste la culpa del accidente. Fue obra de la ley de la gravedad.
– No debí haberla hecho –ponderó el Padre–. Por causa de lo sucedido en Ecuador, ha aumentado el número de ateos.
¡Hasta mañana!...