Mirador 26/09/2026
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Llegó sin previo aviso y me dijo de buenas a primeras:
–Soy el color rojo.
No necesitaba decirlo. A las claras se veía que era rojo. Le pregunté:
–¿En qué puedo servirle?
Respondió en tono imperativo:
–Escriba usted que soy el mejor color.
Le dije:
–No puedo hacer tal cosa. Estoy en buenos términos con el azul, el verde, el amarillo, el café, el anaranjado, el lila, el color de rosa y todos los demás colores. Si digo que usted es el mejor color podrían enojarse conmigo.
El rojo se pudo rojo de coraje. A fin de sosegarlo le propuse:
–Diré que el rojo es el mejor color cuando se necesite el color rojo.
Eso pareció satisfacerlo, porque volvió a su color, el rojo.
¡Hasta mañana!...