Mirador 29/05/2025

Opinión
/ 28 mayo 2025

En vez de café o té de yerbanís, en lugar del cálido mezcal de la Laguna de Sánchez, bebemos aguamiel

Esta noche no arde la leña en el fogón de la cocina del Potrero. El calor es intenso; Gelo se sentiría aquí como en su casa. Gelo es el nombre que en el rancho recibe Lucifer. Declara don Abundio con tono de magister:

Esto es cosa del cambio climatérico.

En vez de café o té de yerbanís, en lugar del cálido mezcal de la Laguna de Sánchez, bebemos aguamiel refrescado en el agua de la acequia. Y don Abundio cuenta un dicho de doña Rosa, su mujer.

–Yo la quería a la buena –relata–, la quería pa’ casarme con ella, pero a Rosa le parecía que me tardaba mucho en decidirme. La invitaba yo a platicar por las noches, y ella me contestaba: “¿Pa’ que me invita, si ni me tumba?”.

Todos reímos, menos doña Rosa, que se atufa. Masculla con enojo:

–Viejo hablador.

Don Abundio figura con índice y pulgar el signo de la cruz, se lo lleva a los labios y jura:

–Por ésta.

¡Hasta mañana!...

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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