No dimensionamos lo que hace el Torito
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No estamos habituados a festejar el triunfo de un mexicano fuera del futbol; quién sabe lo que ha sacrificado Isaac en todo este tiempo para poder decirle al mundo: aquí estoy
Para Isaac no hubo concentración en el Ángel de la Independencia para festejar, tampoco una campaña previa diseñada para desatar en la población un fervor; ¿cuál es la razón? El Torito sí es de a de veras, en un país acostumbrado a glorificar “espejitos”.
Iniciamos esta columna subiéndonos a una Colnago Y1Rs para recorrer el Tourmalet, el Galibier y Plateau de Beille, lejos de México y cerca de esa gloria reservada para los grandes, aquellos símbolos de constancia, sacrificio por sus sueños y mucha preparación.
Lo dijo David Faitelson; este comentarista se puso su traje de seriedad, esa que sale del show ridículo del futbol para hablar con autoridad, recordando aquellas jornadas en que cubría la extinta Ruta México y le dio por expresar la palabra crítica y enterada.
“No alcanzamos a dimensionar lo que está haciendo Isaac del Toro”; el polémico periodista, narraba cómo el mexicano estaba logrando lo que nunca ningún compatriota: competir de tú a tú a los mejores del mundo, colocarse en el tercer lugar de la carrera más famosa y al final ser el campeón juvenil de ésta.
Una hazaña impensada hace apenas tres años, donde supo el mundo de la existencia de un joven impetuoso que comenzaba a dar resultados en el plano internacional.
Isaac iba ganando, imponiendo respeto, el ciclismo se ponía en boca de muchos, como no ocurría desde finales de los años 80 con Raúl Alcalá, quien llegó a ser también campeón de los jóvenes, además de meritorios octavo y noveno lugar en el Tour de Francia.
Después surgieron otros nombres que medianamente dieron la pelea como Miguel Arroyo, “El Halcón de Huamantla”, en los 90 y Julio Alberto Pérez Cuapio, a principio de este siglo.
Hablamos de pura nostalgia, pero de repente ¡Pum! Irrumpe un ciclista que apenas ronda los 20 años, de expresión alegre, armado, no solo de unas pedaleadas poderosas, sino de un espíritu indomable.
A sus 22 años todo está acomodado para que el himno mexicano suene en todo lo alto y muchas veces en el futuro, porque ya es el presente.
De Toro será el estelar de su equipo, el UAE Team Emirates, donde su maestro, la leyenda eslovena, Tadej Pogačar lo ha ayudado a consolidarse. Así, es, compite junto con el cinco veces campeón del Tour de Francia, quien le está mostrando el camino al “Torito”, como se le ha bautizado a nuestro campeón.
Las grandes historias no se planean, simplemente ocurren cuando existe un sueño, un deseo y mil de preparación. Quién sabe lo que ha sacrificado Isaac en todo este tiempo para poder decirle al mundo: aquí estoy.
¿Cuándo le dedicaremos páginas, horas, porras monumentales y fan fests? No, verdad.
Porque no estamos habituados a ver triunfar a uno de los nuestros fuera del futbol, a pesar de ser testigos durante décadas de cómo un montón de esperanzas futboleras nos decepcionan.
El Torito seguirá triunfando; debemos voltear a verlo y reconocer la grandeza. Esto apenas comienza y es una realidad, imagínense lo que sigue.