Olé: ¿al triunfo real o al logro virtual?
Una corrida de toros sin sangre.
Sin banderillas ni estoque. Sin cornadas. Sin la bravura agresiva del toro. Sino con un toro educado, domesticado que trota, se detiene, gira al movimiento de un breve lienzo rojo, enarbolado, no por un matador sino por una dama serena, sonriente y garbosa.
El toro caravanea respetuoso y puede girar y bailar y tirarse al suelo o ser montado por la torera, con trote moderado y elegante.
El espectador de pantalla no sabe si está contemplando un espectáculo extraordinario y real o solo las imágenes del artificio robótico que representa, como real, lo que solo es composición falsa de lo imaginable.
Hay videos que parecen más convincentes: La guitarrista ejecuta un tema lento e inspirador frente a un toro de gran estampa, echado frente a ella.
Y cuando cambia a un ritmo de zapateo, el toro se levanta para dar vueltas, guiado por las notas de la guitarra. Se ve gente que aplaude alrededor. ¿Es filmación de realidad extraordinaria o simplemente un truco más de las computadoras cuánticas, en que el artificio robótico hace que pueda presentarse como sucediendo, todo lo imaginable?
DE MÁSCARA A ROSTRO
Se va notando en la diplomacia.
Se pasa de los coloquios de etiqueta y adulación a la adjetivación cáustica, la reclamación clamorosa, la etiqueta desprestigiante, la suposición de influencia maligna y manejos de consejeros y auxiliares inmediatos manipuladores. Circula la amenaza fallida y repetida, exagerada y decepcionante.
Queda obsoleta la buena vecindad y lo de comportarse como socios y amigos. Los comales tiznados critican el tizne de las ollas. Se inventan fantasmas para asustar con ellos y construir promesa de aniquilación y victorias soñadas, siempre aplazadas, con fines electorales. Caen las máscaras y se descubren los rostros gesticulantes.
JUSTICIA, HONRADEZ, HONESTIDAD
Dar a todos lo que les corresponde. Nunca tomar lo ajeno. No mentir ni engañar. Es un tripié para la rectitud. Su fruto es la confianza recíproca, fuente de seguridad y paz. Que todos busquen, para los demás, los bienes que buscan para sí mismos.
El injusto, el ladrón, el inauténtico, centrado en la mentira es falsificación inconsistente y contradictoria. Pierde toda credibilidad. Merece sanción y hasta privación de libertad porque se vuelve peligroso para el bien común.
Esa trilogía es la ética elemental de cada ciudadano y de todo servidor público, Carecer de ella es caer en delincuencia que daña a toda la sociedad. Por eso hay leyes que defienden derechos e imponen obligaciones. Su cumplimiento es tarea de todos.
TÉ CON FE
-¿Cómo debe ser nuestra vida en esta Tierra y en este tiempo?
-Ha de ser como una casa iluminada y ventilada. Con tu ventana abierta al Padre Creador y tu puerta abierta al prójimo...