París: del 68 al 2026

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Opinión
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Al llegar a París, casi al final de la revuelta, Fuentes convivió con estudiantes en las barricadas y escribió una crónica y reflexión política: aquella no era una insurrección contra un gobierno, sino contra el futuro de la sociedad industrial

A finales de los años sesenta surgieron movimientos de rebeldía juvenil en distintas partes del mundo, particularmente en Francia, cuyos testimonios fueron difundidos por figuras de la cultura mexicana como Carlos Fuentes. En 1964, el Movimiento por la Libertad de Expresión de Berkeley defendió la participación política estudiantil; en diciembre, cerca de 800 alumnos fueron arrestados.

En abril de 1968, las protestas en la Universidad de Columbia cuestionaron las decisiones de la institución y sus vínculos militares; el día 30 de ese mes, mil policías desalojaron los edificios ocupados, arrestaron a más de 700 manifestantes y dejaron alrededor de 100 heridos. Un mes después, en mayo, París vivió una movilización que rebasó las aulas. En octubre de ese mismo año, México experimentaría su propio movimiento estudiantil.

Avatares para recaudar mejor

Sobre lo ocurrido en París, Carlos Fuentes publicó el 31 de julio de 1968 el ensayo “París: la revolución de mayo” en La Cultura en México, suplemento de la revista Siempre!, de José Pagés Llergo. Posteriormente, Excélsior, bajo la dirección de Julio Scherer, publicó otro tabloide sobre el tema. Al llegar a París, casi al final de la revuelta, Fuentes convivió con estudiantes en las barricadas y escribió una crónica y reflexión política: aquella no era una insurrección contra un gobierno, sino contra el futuro de la sociedad industrial. Al reencontrar el texto, rescato frases que aún calan:

“Unirse al diálogo, a la fraternidad y al amor de una revolución que, en primer lugar, ha tenido lugar en las conciencias y en los corazones. Los contactos se multiplicaron, se iniciaron, se restablecieron. Hubo una revuelta –tan importante como las barricadas estudiantiles o la huelga obrera– contra la calma, el silencio, la satisfacción, la tristeza. Padres e hijos encontraron una posibilidad de comunicación (o certificaron que la habían perdido). Maridos y mujeres se separaron por incompatibilidad política, moral y erótica (pues se trata de sinónimos). Otras parejas se conocieron en las barricadas, en el debate permanente del Odeón, en la marcha: el amor nació con la velocidad misma de los acontecimientos”.

Carlos Fuentes relató la queja de Jacques, un psicoanalista amigo suyo: los consultorios se vaciaron porque la revolución sustituyó al psiquiatra. Una joven le dijo: “Ustedes quieren adaptarnos a esta sociedad idiota”. También criticó que L’Humanité llamara a Daniel Cohn-Bendit “anarquista alemán” y apoyara su expulsión de Francia. Fuentes resumió el espíritu de aquellos días: “Mientras más hago la revolución, más ganas tengo de hacer el amor, y mientras más hago el amor, más ganas tengo de hacer la revolución”.

En otro suplemento de Excélsior aparecieron consignas como “La imaginación al poder” y “Cuidado con lo que sueñas, no vayas a tener la mala suerte de conseguirlo”. Otra frase sintetizó el ánimo de aquellas semanas: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”. Años después, Fuentes escribiría sobre Tlatelolco.

Casi seis décadas después, Francia vuelve a los titulares por la fragilidad de sus finanzas públicas. En el segundo trimestre de 2026, su deuda alcanzó el 119 por ciento del PIB, mientras que el déficit se estima en 5.4 por ciento y los costos de financiamiento continúan al alza. Como consecuencia, los intereses reducen los recursos disponibles para escuelas, hospitales, pensiones e inversión pública.

De acuerdo con reportes de la prensa internacional, las protestas reunieron 480 mil manifestantes el día 13, más de 500 mil el 17, según la Confederación General del Trabajo (CGT), y más de 800 mil el 24 de octubre. Las movilizaciones reflejan un debate que va más allá de las cifras: las decisiones públicas afectan directamente a la población y sus expectativas.

Un futuro para la juventud europea

La lección que me llevo de aquel 68, vivido desde una banca de preparatoria, es que la paz social no depende de lo que el Estado prometa, sino de su capacidad para cumplirlo con los recursos que recauda.

Entre las barricadas de 1968 y las cuentas públicas de 2026 hay una distancia histórica considerable, pero París mantiene una pregunta esencial: ¿cómo construir un futuro con mayores oportunidades sin comprometer los recursos de las próximas generaciones?

PD: A mi estimado Carlos Ramírez, por compartirme el texto “París: la Revolución de Mayo”, de Carlos Fuentes.

brunodavidpau@yahoo.com.mx

David Rogelio Colmenares Páramo egresó de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México en 1974 y de la Maestría en Juicio Oral y Proceso Penal Acusatorio por el Instituto Nacional de Ciencias Penales en 2024.

Actualmente es profesor Titular de las materias Política Económica, Economía del Sector Público y Finanzas Estatales en la Facultad de Economía de la UNAM, desde 1978. En 2018 fue nombrado Auditor Superior de la Federación por unanimidad de todas las fuerzas políticas en el H. Congreso de la Unión para el periodo 2018-2026. De 2023-2028 fue nombrado Secretario Ejecutivo de la Organización Latinoamericana y del Caribe de Entidades Fiscalizadoras Superiores (OLACEFS) y junto a EFS de Perú es miembro pleno del Comité Directivo de la Organización Internacional de Entidades Fiscalizadoras Superiores (INTOSAI).

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