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Cambio climático acaba hasta con las cabañuelas

Politicón
/ 5 enero 2016

    Cómo ha hecho estragos el cambio climático en los últimos años, al grado que ha mermado, incluso, las tradiciones histórico–culturales del pueblo.

    A ese grado.

    Y las señales o signos naturales del medio entorno, que nuestros antepasados descubrieron para pronosticar el tiempo, el tiempo que iba a hacer al rato, en la noche, mañana, de plano, han desaparecido o ya nadie conoce y mucho menos toma en cuenta.

    Sí, me refiero a esos sabios signos de la naturaleza que presagiaban un cambio en las condiciones meteorológicas: que el canto del gallo en un atardecer veraniego, que el tamaño de la luna, que una rata o araña, migrando de su madriguera, que el viento, etcétera.

    Cantaba el gallo en un anochecer caluroso, es que se avecinaba un frío: llenaba la luna en invierno, es que se aproximaban días calientes; una araña salía de su rincón como desesperada, habría tormenta; se soltaba la ventisca, es que iba a cambiar el tiempo.

    Hoy de eso ni quién se acuerde y es como si esa herencia de historia oral, de experiencias, de conocimientos empíricos, se hayan quedado en el aire.

    Ignoro si haya un registro de aquellos métodos rudimentariamente intuitivos de predecir el clima.

    En cierta ocasión me asignaron hacer una nota sobre las llamadas cabañuelas, otra técnica no científica de predecir el clima, con base en las condiciones atmosféricas de los días del mes de enero, para el resto del año nuevo.  

    Nadie sabía qué era eso, ni la gente más antigua de las poblaciones rurales.

    Recuerdo haber preguntado a algún campesino viejo, de esos que se ponen afuera de la central de camiones vendiendo sus chivos, que qué eran las cabañuelas.

    La primera reacción del hombre fue poner una cara de interrogación que me dejó extrañado.

    “¿Cabañuelas?”, dijo,, “yo me imagino que han de ser una cazuelas grandes con asado”, respondió muy serio y parecía que no bromeaba.

    Evidentemente es el resultado del olvido de las costumbres de antaño, de la historia oral, pero también del cambio climático, que ha dado al traste con todo, con todo, que a veces hasta los cálculos científicos fallan,

    Apenas y pude terminar la famosa nota sobre las cabañuelas, recurriendo a voces de historiadores y gente de antes, en los viejos barrios de Saltillo, que posiblemente ya han muerto y con ellos esa tradición de las cabañuelas.

    Las cabañuelas: unas cazuelas grandes con asado.

    ¿Verdad que se antoja? 

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