El contexto de la educación en México

Politicón
/ 9 diciembre 2016
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Nadie se puede evadir del contexto en el que vive. Los tiempos y el entorno de alguna forma nos condicionan, pero para no despertar críticas, no nos determinan. Vivimos y actuamos conforme al contexto y sin lugar a dudas una de las variables más importantes es el modelo económico que enmarca las relaciones de los individuos que conformamos este gran país.

Del neoliberalismo se creyó en un momento de la historia, que sería el modelo que traería el bienestar y el progreso social y hasta el momento no ha sido así.

Desde mediados de los ochenta se instaló en México con sus variables básicas, la preeminencia del mercado y la libre competencia. Todo esto, tiene sus complicaciones, porque en el mercado y la libre competencia participan quienes tienen los medios y las capacidades, no todos pueden participar. En ese sentido, el modelo educativo mexicano y las universidades se alinearon para “formar” en competencias ¿pero cuáles competencias? Por supuesto, las del libre mercado.

Por eso, cuando surge la entrega de la prueba PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), una prueba internacional promovida por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), que tiene como consigna medir elrendimiento de estudiantes en las áreas de lectura, matemáticas y ciencias naturales, nos rasgamos las vestiduras por los resultados obtenidos.

“México, último lugar de la prueba PISA”, dicen las notas. Pero, por qué nos extraña, si desde que la prueba apareció; es decir, desde el año 2000, estamos siempre en el mismo lugar. Los resultados presentados y que tanto ruido hicieron en esta semana corresponden al 2015, pero no creo que al final de 2016 las cosas hayan cambiado así que se dan como un reflejo cierto en materia educativa.

México en su dimensión educativa se encuentra en el lugar 53 de 65 países. La realidad es la siguiente: en el área de Matemáticas somos el lugar 53; en lectura se ocupa el lugar 52, y en ciencias el sitio 55. El examen fue aplicado a 33 mil 806 estudiantes.

Shangai ésta en el primer lugar, obtuvo 580 puntos; Hong Kong, 555; Singapur, 551; Japón con 547 y Finlandia con 545. Abajo se encuentra México con 165 puntos. Lo sorprendente de todo esto son las reacciones. Políticos, empresarios, académicos, líderes en general que dicen, esto es una vergüenza y comienza la cacería de brujas.

El Secretario de Educación nacional, afirma que los responsables son Vicente Fox (porque su gobierno tuvo como punto de partida el año 2000, fecha en la que la prueba inicia) Ernesto Zedillo, Felipe Calderón y Elba Esther Gordillo. Se deslinda diciendo que la Reforma Educativa es actual, comenzó apenas hace dos años y añade: “Los cambios educativos no se pueden dar de un día a otro”. La reforma educativa tardará 10 años en dar frutos, o sea 7 a partir de ahora. Sin tener bola de cristal, vaticino que en siete años seguiremos en las mismas porque esa no es la causa. Lo que el Secretario revisa son las consecuencias. Las causas son otras.

El problema es una concatenación de momentos inconclusos y en otros casos entrecortados. Es decir, en razón de la dinámica histórica del sistema educativo mexicano, por el contexto político, los determinantes de la tarea del maestro, la tradición y la práctica del sistema escolar, la escuela mexicana; no produce, ni reproduce valores que enaltezcan el trabajo, la diligencia y la responsabilidad. Estos atributos, aunque parezcan como objetivos en algunos programas, no se pueden enseñar por la vía del currículum formal, sino por medio de didácticas que favorezcan la colaboración en todos los sentidos.

El Secretario de Educación coloca la reforma educativa como la panacea, no es solamente la evaluación del docente lo importante como lo determina la sacrosanta reforma. Son importantes también los procesos, el modelo educativo, el rol del profesor en la enseñanza, el rol del alumno en la construcción del aprendizaje, la administración escolar, la elaboración del currículum, las famosas tecnologías de información, pero sobre todo hay que tener en cuenta que las personas, no son el resultado pasivo de los genes o del ambiente, sino de las experiencias activas que dan sentido a sus vidas.

 

La base de la educación en México en el siglo 20 se fundamenta en las ideas de Vasconcelos que buscó forjar la identidad nacional y creyó en la educación como un elemento de liberación humana. Moisés Sáenz proyectó un plan donde la  escuela debía prepara al ser humano para la vida, bajo el presupuesto de la recuperación de los valores más profundos de la humanidad. Bassols propuso una educación incluyente que dejara de lado los prejuicios. Torres Bodet propone una educación para la democracia y la paz, donde la construcción de la ciudadanía es fundamental, y Jesús Reyes Heroles, por su parte, tendrá en claro la importancia del humanismo en la sociedad. ¿Qué paso con el pasado?

El sistema educativo en México, hoy promueve competencias, pero ¿quiénes pueden competir? ¿Todos?  Es importante que se tenga en cuenta que en los asuntos del aprendizaje todos somos diferentes. No todos tenemos la comprensión al respecto de las mismas áreas de oportunidad y de interés. Se educa para poseer, para consumir, para tener no para ser, para ser eficiente, para el pragmatismo, pero no para que se preserve la cultura, para que se asimile y desarrolle la ciencia, para que se amplíen el estado de las artes, para que el individuo alcance un buen número de libertades, para vivir en comunidad y que genere ambientes democráticos, que es la teleología del sistema educativo mexicano. No se requiere tanto.

Los resultados de la prueba PISA no develan que los estudiantes mexicanos no tengan capacidades intelectuales, sino que evidencia la incapacidad de quienes están al frente de los gobiernos y sus políticas públicas, particularmente en materia educativa.

Develan el poco interés que tenemos los profesores, los padres de familia y la sociedad en general en una educación que comprometa y transforme. Los países punta en la prueba PISA no solo son los mejores en las matemáticas, lectura o ciencias naturales, en la mayoría de los casos son punteros en calidad de vida, anticorrupción e investigación.

No son solamente los maestros y su evaluación los responsables de “la catástrofe silenciosa” de la que hablaba Gilberto Guevara Niebla en su famoso libro, ni es Fox, Zedillo, Calderón y Elba Esther Gordillo, como afirma el Secretario, ni son los chicos que se ven evidenciados en la competencia, somos todos los mexicanos los que nos seguimos negando a tomar un libro, a tener voluntad para salir adelante, a ofrecer oportunidades a los que menos tienen, a abrir espacios públicos para el aprendizaje o bien, como dice Paulo Freyre, a “educar para la libertad”.

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