Error: ‘Eres un genio’

Politicón
/ 12 noviembre 2020

Todos los papás deseamos fortalecer la seguridad y autoestima de nuestros hijos. Sin embargo, podemos cometer el error de crear una autoestima inflada y frágil y no una autoestima saludable y fuerte. Evitemos enaltecer el talento de nuestro hijo: “Hijito, eres un genio. Sin estudiar y sin hacer tarea sacaste un 100 en matemáticas” o “Eres un jugadorazo y campeón. Sin entrenar y practicar eres el mejor jugador de toda la liga”. El mensaje que le doy a mi hijo es que no necesita trabajar o perseverar para ser el mejor. Los niños y crecerán convencidos que el esfuerzo y trabajo duro son para los torpes. En el libro de Walter Isaacson, “Einstein: His Life and Universe” (Einstein: Su Vida y Universo), afirma que del gran físico alemán Albert Einstein su característica más importante, que lo llevó a su genialidad, fue “la perseverancia y tenacidad fue siempre parte de su carácter y no solamente su inteligencia”.

Catharine Cox, en un estudio publicado en el año 1926, analizó a 301 genios nacidos de 1450 a 1850 y escribió: “La tendencia a no abandonar tareas a pesar de los obstáculos y la perseverancia en la adversidad y situaciones de fracaso son muy importante para la excelencia”. Afirma Catharine que la genialidad no se basa en el coeficiente intelectual sino en el esfuerzo, trabajo duro y en la tolerancia de las frustraciones. Michael Howe, en su libro “Genius Explained” (Genialidad Explicada), describe que el origen del alto desempeño de Eisntein, Darwin y otros genios es su capacidad mental excepcional: la perseverancia.

La motivación y la pasión son elementos emocionales esenciales para impulsar nuestra vida para enfrentar retos y vencerlos. Sin embargo, las creencias de las propias capacidades en relación con el éxito y fracaso son más importantes para el logro de las tareas. Si nuestro hijo piensa que gracias a su inteligencia tiene éxito y no por su esfuerzo, está condenado toda su vida a enfrentar solamente retos que puedan resolver con poca energía y al instante. Sin embargo, si nuestros hijos están convencidos que cualquier desafío puede vencerse con persistencia, tenacidad, inteligencia y sin importar el fracaso, tendrán mejores herramientas para lograr cualquier sueño en sus vidas. Si nuestros hijos tienen éxito en una tarea no les digamos: “Eres un genio. Sin estudiar lograste el primer lugar”. Sino: “Te felicito hijito. Por tu esfuerzo y trabajo duro lograste el primer lugar”. Evitemos centrar la felicitación en su personalidad sino debemos focalizar el reconocimiento por su perseverancia, tenacidad y resiliencia. Cuando un niño y adolescente tiene un fracaso y culpa a su inteligencia se repetirá en su interior: “No soy bueno. Soy un tonto. Ya no enfrentaré otro reto parecido para evitar lastimarme.” En cambio, el chico que reconoce que el fracaso fue por falta de esfuerzo y atención se dirá: “Para la próxima vez tendré cuidado en trabajar un poco más y no distraerme. Soy capaz de lograrlo. Todo está en mí”.

Es licenciado en Educación con Maestría en Desarrollo Organizacional por la UdeM. Maestría en Psicopedagogía Clínica en España. Cuenta con doctorado en Currículum e Instrucción por la Universidad del Norte de Texas y estudios de Postrgrado en Educación, género, aprendizaje y cerebro en el programa de Velma Smichdt por la Universidad del Norte de Texas.

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