La Responsabilidad Social

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Los días 21, 22 y 23 de septiembre del presente año, en la Universidad Autónoma de Yucatán se llevarán a cabo las Cuartas Jornadas Internacionales para la Gestión de la Calidad Educativa en el marco de la Responsabilidad Social Universitaria, auspiciadas por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y la Subsecretaría de Educación Superior (SES).

En la convocatoria, la ANUIES sostiene que la Responsabilidad Social Universitaria deja de ser una línea conductora para convertirse en un eje principal de trabajo, de esto tratará en particular el Foro Nacional “Hacia un modelo de gestión educativa socialmente responsable”. Los principios fundamentales de las universidades son la docencia, la investigación y la extensión universitaria; en la actualidad debemos complementarlos con los ejes de sustentabilidad, equidad de género, internacionalización, transparencia y por supuesto con el de Responsabilidad Social. Por otra parte el Instituto Electoral de Coahuila convocó al panel “La Universidad en el Proceso de Formación Cívica”, creo que este tema se empata con la propuesta de la ANUIES de gestionar una educación socialmente responsable.

La UAdeC es de las pocas universidades del País donde la elección de sus autoridades y de sus órganos colegiados de gobierno –consejo universitario y consejos directivos– se hace por medio del voto universal y secreto, directo, sin ponderación alguna. Vale igual el voto de un profesor que el de un estudiante.

Los trabajadores manuales y administrativos, así como los funcionarios que no son profesores o estudiantes, no votan. Esta forma de elección en la Universidad está contemplada en el Estatuto Universitario desde 1975. La Universidad, sin duda, después del movimiento del 68, diseñó una forma de democracia muy adelantada para su tiempo. Hoy en la Universidad el padrón de electores para elegir rector anda en 35 mil, entre estudiantes y profesores. El 90 por ciento son estudiantes. También votan las elecciones de sus directores en las 58 facultades y escuelas de la UAdeC, así como la de los Coordinadores de Unidad. Por lo que estas condiciones brindan una gran oportunidad para desarrollar la democracia posliberal, la que está enfocada hacia los proceso de empoderamiento del ciudadano.

En esta segunda década, del presente siglo, la democracia mexicana transita hacia un segundo circuito de la ciudadanía y de la representación: los ciudadanos en este segundo circuito ya no participan en política sólo al margen de los partidos, ahí están los ejemplos de los candidatos independientes; los ciudadanos pueden constituirse en organizaciones sociales registradas como tales para participar en política, en función de temas específicos. De ello no están exentas las universidades o no deben estarlo. A esto convoca la ANUIES.

La presión a través de las redes sociales es cada día mayor, ya que éstas son como una especie de espacios de libertad, que permiten vigilar ocultamente a los diferentes actores sociales y políticos, aunque ahora sea con el único objeto de cuestionar, debemos aceptar que es también una forma de aprender ciudadanía.

Otro tema que domina el discurso público es el de la transparencia. Ésta florece porque la confianza está desquebrajada y en consecuencia la sociedad apuesta por la vigilancia y el control, en estas prácticas los ciudadanos aprenden a empoderarse. Sin embargo, hay que reconocer que este ejercicio ciudadano, que crece día a día, es una especie de coacción sistémica, desde abajo, donde las personas son incapaces todavía de una acción común, política. Pero con el tiempo aprenderán a organizarse, ni dudarlo.

También nos enfrentamos a la crisis de la economía, de la política y de la democracia y a una exigencia de amplios sectores por reivindicar cabalmente los derechos de la ciudadanía. Parafraseando a Etienne Balibar, podemos decir que el término ciudadanía designa a un sujeto que se resiste a su propio sometimiento y, por ende, concibe la humanidad del “hombre” no como algo dado, sino como una práctica y una tarea de autoemancipación de toda forma de dominación y sometimiento. En este contexto las universidades públicas del País deben plantearse no sólo formar excelentes profesionistas, sino también modelar ciudadanos completos. Como consecuencia de la responsabilidad social que le compete.

              jshv0851@gmail.com

Columna: Fractalidades

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