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Los derechos humanos y el fin del mundo

Politicón
/ 1 octubre 2017

    Por: JESUS MANUEL MARTÍNEZ TORRES

    A: ¿Qué pasa con nosotros? ¿Qué es eso tan valioso que vale la pena privar y organizar a la sociedad de un modo tan jerarquizado y profundo? Muchos perros tienen que vagabundear buscando comida porque todo lo tenemos siempre muy limpio.

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    ¿Cuáles son esos fines de la sociedad que se estarían alcanzando mediante la realización de todo esto (que vemos)? No es que vaya en contra de la sociedad pero, a veces, al escuchar lo mismo una y otra vez, empiezas a dudar si realmente la gente se cree lo que dice, o si es que no tienen una idea de la inmensidad y de lo complejo que son las dinámicas humanas.

    B: Nos olvidamos del movimiento. Nos gustan esas figuras estáticas y esas ideas eternas donde es inamovible lo que es bueno y lo que es malo. Creemos que nuestras cosmovisiones son algo que, en su momento, alguien pensó, razonó y las tuvo como lo mejor. Tanto, que luego no podemos entender que alguien decida, simplemente no creer. 

    A lo que me refiero es que hay personas que morirían por defender nuestros grandes ideales y les llamamos héroes. Pero si las ideas son contrarias a las nuestras y, aun así, hay personas que morirían por esas ideas, nos parece algo muy extraño y las condenamos. 

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    La verdad es que hacen lo mismo que nosotros (lo mismo que los héroes); simplemente que ellos, en algún momento de la lucha de las ideas, perdieron. Es muy conocida la frase “la historia la escriben los que vencen”. No me considero un triunfador, ni mucho menos me gustaría eliminar las ideas de los demás para imponer las mías. 

    A: ¿Cómo afectan nuestras ideas? ¿Cómo ver nuestras ideas en acción? ¡Cuántos genios han existido! ¡Cuántos deportistas increiblemente logrados vemos como la forma mas esculpida del ser humano! Luego volvemos a nosotros mismos y nos vemos como gente normal; gente de a pie… 

    B: La verdad es que muy pocas cosas nos merecemos. ¿Las cosas que no tenemos, es porque nunca nos las ganamos? El mundo no pone las cosas como premio. Eso nos lo inventamos nosotros. Para un huracán o un terremoto todos somos iguales; para la muerte todos somos “uno más”. 

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    Pareciera que sólo importa el dinero y el progreso, pero no. Porque, al mismo tiempo, todos disfrutamos de manera natural de la compañía de nuestros cercanos, aquellos que nos hacen la vida en este mundo más hermosa. Nos gustaría que todo fuera siempre bello; se nos olvida que surgimos de un caos y disfrutamos de una calma que nos es casi efímera.

    Vemos a las personas y resaltamos qué tan cerca o qué tan lejos los consideramos respecto a nuestros ideales; pareciera que algo nos lleva siempre a tener que pronunciarnos. Incluso si hubiera que ser egoístas, yo diría que vale la pena tratar de escuchar al otro, tratar de comprender sus razones; dejarlo aparecer frente a nosotros tal y como es. Cerrar nuestra boca; apretar el estomago y por un momento poner entre paréntesis nuestros prejuicios. 

    C: Pero, ¿y por qué no te callas? ¡Y nos dices!, ¡¿Qué le pasa al mundo?! Si me dices que tú sí lo entiendes, si me dices que tú sabes más, te creo; pero enséñame. Y si no, entonces, déjanos continuar porque hay cosas que no queremos dejar de entender antes de irnos de aquí. 

    B: No le voy a decir a usted cómo es el mundo, me imagino que usted lo conoce. Cuando la mirada se pierde “allá afuera”, la conclusión que queda es que las personas estamos aquí –nadie sabe cómo– y luego ya no estamos. ¿No es así? El mundo siempre es más grande y más vasto. No importa cuánto llegues a conseguir; no importa cuál sea el grado de complejidad al que llegues. 

    No creo en Dios. No creo que nuestra conciencia pueda trascender, pero eso no significa que yo esté en mejor posición que los creyentes; ni mucho menos significa que yo sea más inteligente. Simplemente creo que son posturas que adoptamos y que, claro, definen nuestra forma de vivir. 

    C: Si el Derecho se encarga de perpetuar el orden es porque existe un caos que debemos “combatir”. ¿Cómo pones de acuerdo a todos? ¿Cómo se coordina todo este caos? ¿Qué significan los derechos humanos en el fin del mundo?

    B: Creo que los derechos humanos tienen todo que ver con una vida digna: sentir el abrazo de la sociedad y no su fría e incomprensiva indiferencia. No creo en un final feliz para la historia de la humanidad, poco me preocupa el apocalipsis; es una cuestión que para mí es irrelevante. Claro, si pasara, me gustaría verlo. Porque de esa forma podría, por fin, emitir un juicio, una valoración, sobre todo “esto que fue”. 

    C: ¿Por qué no te callas y nos dejas ir ahora?

    @RemyCouteaux

    El autor es investigador de la Academia Interamericana de Derechos Humanos

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