Mirador 10/02/2021

+ Seguir en Seguir en Google
Politicón
/

En lo más alto de la noche nuestra alma sale a caminar cuando el cuerpo está dormido ya.

No es un sueño ese vagar del alma. Es un peregrinaje por mundos que ha conocido ya y por otros que, sabe bien, conocerá después.

Nosotros no nos damos cuenta de los andares de nuestra alma. Estamos ocupados en soñar, y ese ejercicio nos impide ver. El alma, entonces, viaja libremente, sin ser notada, y llega a donde alguna vez estuvo y a donde alguna vez volverá a estar.

¿Que cómo sé todo esto? Lo sé porque una noche mi sueño se distrajo y alcancé a ver por una rendija de la oscuridad al alma que partía. No me pregunten cómo era: es imposible describir un alma. Tampoco quieran saber a qué hora regresó. Cuando salí del sueño –o cuando el sueño se salió de mí– ella estaba ya en su lugar.

No sé dónde está el alma.

Ella lo sabe porque ya ha estado ahí, y porque aluna vez volverá a estar.

 

¡Hasta mañana!...

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM