No más de esto… por Dios…

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Politicón
/ 29 septiembre 2018
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“Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos”.  Confucio

No hay día que no se exhiba la descomposición que estamos viviendo en nuestro País. La clase gobernante, al margen de colores e ideologías, se sigue empeñando en hacer de la política algo despreciable, y va en crescendo. 

¿Cómo se pone un hasta aquí a semejante debacle? La responsabilidad de quienes gobiernan está absolutamente relajada, pero también la indiferencia de los gobernados abona al vacío en el que vivimos inmersos.

¿No le tiene a usted hasta la coronilla el estribillo que repiten como pericos cada vez que se violenta la norma y salen con su “se llegará hasta las últimas consecuencias”? A mí ya me suena a burla ¿a usted no? 

¿A quién han castigado por los desaparecidos de Ayotzinapa? ¿A quiénes han llevado a juicio por la infame megadeuda de Coahuila? Se acaban de fugar dos homicidas peligrosos del Cereso de Torreón ¿Va haber castigo o escenificarán la pantomima de siempre ajusticiando nada más a segundones?

 ¿Quiénes han sido sancionados de la administración de Rubén Moreira por irregularidades en contratos por más de 410 millones de pesos, por las trece empresas —fantasmas— proveedoras del Gobierno del Estado involucradas, y por la falta de comprobación e incumplimiento a la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Contrataciones de Servicios para el Estado? 

Rubén Moreira hoy es diputado federal plurinominal. La denuncia que hizo la ASE desde abril de 2017 se la pasaron por debajo de las extremidades inferiores y el PRI volvió a ganar la gubernatura… 

¿Y qué me dice de la objetividad e imparcialidad con que fue sancionado el raterísimo exgobernador de Veracruz por el flamante poder judicial? Tres años por saquear su entidad federativa. ¿Y cuándo y cómo van a parar a quienes han decidido hacerse justicia por mano propia? 

¿Dónde está la autoridad? El gusto por las cuentitas de vidrio, los espejitos y las baratijas lo llevamos en la genética, con eso las huestes de Hernán Cortés le arrebataron la Gran Tenochtitlan a Moctezuma y cayó su imperio, ese imperio tenía oro, plata y piedras preciosas, su ciudad dejó sin aliento a Bernal Díaz del Castillo, su trazo, su urbanización, su pulcritud, su belleza, deslumbraron al ejército español… ¿Y qué? La proclividad por los caudillos parece que es un mal incurable. El pasado primero de julio eligió la mayoría a uno más.

Somos una sociedad que anda de cabeza, y para acabarla de fastidiar, con un desdén muy importante de los principios y los valores que le dan sustento y cohesión. Nos hemos vuelto muy permisivos, cofrades de los superfluo, de lo “light” —perdón por el anglicismo—, todo está bien, aunque los suicidios de niños y jóvenes apunten lo contrario y las adicciones para llenar vacíos interiores se multipliquen y sus principales víctimas sean también los más jóvenes. Los abortos están al orden del día. 

Dicen los proabortistas que la mujer puede hacer con su cuerpo lo que le venga en gana, pues sí, nada más que el cuerpo que mata o consiente que maten, no es suyo ¿Qué derecho le asiste para disponer de la vida de un ser en completo estado de indefensión? Ah…y que no se le ocurra a alguien opinar en contrario porque se le vienen encima, de anticuado, retrograda, mocho, ridículo —escribo los pronunciables en público— y de ahí para adelante, no le bajan un milímetro.  

Pues vengan, yo estoy en contra del aborto y a favor de la sexualidad que se ejerce con responsabilidad. ¿Por qué carajos —otra vez perdón por la altisonancia — los padres han desdeñado la formación de sus hijos? Mire, que andamos en el mundo del revés, mire con que enjundia se pronuncian a favor de la proscripción de la fiesta brava, claman por el respeto a la vida de los toros de Miura, pero no por la de un ser humano. ¿A qué grado de perversión hemos llegado? Cuando las sociedades se degradan, los integrantes corren la suerte de lo principal. 

Tenemos gobernantes que les importa un rábano que los pobres se hagan más pobres y que la clase media vaya en descenso, y que solo unos pocos vivan en Jauja. ¿Qué nación puede ser exitosa con una economía aplicada con estos parámetros? El bienestar debe de ser generalizado, como ocurre en los países del primer mundo, es uno de los deberes sustantivos del estado generar condiciones para que la gente viva como gente, pero no nada más unos cuantos.

 Un pueblo que se deja vapulear de esta manera es digno de lástima o de desprecio.
¿Qué vamos a hacer? La demagogia que hoy priva es insultante y ni siquiera les produce rubor a las autoridades. La demagogia es demagogia, no obstante hay una diferencia esencial entre la que practicaban los frescos en el pasado y la que hoy tiene lugar. Me explico. La antigua servía para manipulación masiva a secas, pero la de ahora moldea para desprenderle a esa masa a su disposición todo escrúpulo moral, los transforma en seguidores ciegos y sordos a una presencia y una voz distinta a la de su “pastor”. Es tal la perversión, que el no tener ninguna reserva moral se convierte en su garantía de supervivencia. Dígame que esto no es una tragedia, y no agrego más.


Nada hay más fácil y cobarde que instalarse en el laissez faire laissez passer, y nada hay más valiente que actuar por responsabilidad. Simple no es, sobre todo en un mundo en lo que eso ya no se estila. Ni siquiera piense en usted, vuelva la vista hacia quienes vienen detrás y solo imagine el futuro que les espera si permanecemos nadando de muertito en tan mezquina inercia.

Columna: Dómina. Nacida en Acapulco, Guerrero, Licenciada en Derecho por la UNAM. Representante ante el Consejo Local del Instituto Federal Electoral en Coahuila para los procesos electorales.

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