‘NUNCA LA LANZA EMBOTÓ LA PLUMA, NI LA PLUMA A LA LANZA’

Politicón
/ 18 julio 2018
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El Quijote I, 18

En la batalla que sostienen dos supuestos ejércitos y que en realidad son un par de rebaños, uno de ovejas y el otro de carneros, interviene don Quijote y sale muy mal librado, molido y apaleado. Le dice entonces a Sancho Panza un largo discurso sobre la caballería andante, entre lo que le expresa:

“De todo sabían, y han de saber, los caballeros andantes, Sancho –dijo don Quijote–, porque caballero andante hubo en los pasados siglos que así se paraba a hacer un sermón o plática en mitad de un campo (camino) real, como si fuera graduado por la Universidad de París; de donde se infiere que Nunca la lanza embotó la pluma, ni la pluma a la lanza”.

Con lo anterior don Quijote quiso decir a Sancho que jamás la lanza debilitó o hizo menos activa o ineficaz a la pluma, ni ésta a aquélla. Que no hay incompatibilidad entre el arte de las letras y el oficio de las armas, como bien lo demostró el propio caso de Miguel de Cervantes, “el soldado que nos enseñó a hablar y a escribir el castellano”, como alguien dijo alguna vez.

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