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Recursos médicos escasos y atrapados en dos pandemias

Politicón
/ 21 abril 2020

El sábado pasado se publicó la Guía bioética mexicana para la asignación de recursos escasos en medicina crítica (el texto es amplio, quien lo desee puede consultarlo en la red). La Guía ha levantado ámpulas. Llueven llamadas y proliferan entrevistas a conocedores en radio y televisión. No es para menos. El brete es muy complicado: distribuir recursos, sin dolo, divide a la población entre quienes tienen derecho y la posibilidad de sobrevivir por medio de apoyo médico, y quienes quedan descartados por escasez de recursos sanitarios y económicos. Dividir, en este caso, implica escoger.

Atrapados en dos pandemias pobreza/COVID-19, el reto es enorme. Enumero algunas razones:

1. En México no hay experiencia en relación al triage (selección y clasificación de pacientes empleado en la medicina de emergencias y desastres).

2. Los políticos se han encargado de obviar la aplicación de la justicia distributiva. Sesenta millones de pobres, sin sistemas adecuados de salud, complican la atención médica sobre todo cuando es necesario utilizar equipos médicos no siempre disponibles. En lo que va del sexenio actual, el gobierno no ha aportado cifras indispensables —datos "duros"— para sustentar sus prioridades. “Primero los pobres” es uno de sus eslóganes. Todos concordamos con la idea. ¿Cuántas personas han salido de la pobreza en lo que va del sexenio?

3. En México hay una suerte de triaje añejo y perpetuo: en las sierras de Oaxaca y Puebla, en Chiapas y en Zacatecas, en los pequeños pueblos de Guerrero y en otros muchos lugares, una suerte de triaje sui géneris ocurre todos los días: ante la falta de médicos y hospitales habilitados, algunos enfermos, delicados, o graves, mueren o empeoran.

4. El triaje, cuando las (sin) razones son guerras, es una operación diferente a la de las pandemias: los heridos graves con hemorragias profusas tienen preferencia. En las pandemias, como la actual, decidir es más complejo: salvo aquellos que deban ser intubados de inmediato, no todas las personas requieren tratamiento agudo. A quién colocarle el ventilador es la pregunta más recurrente.

5. Un caso para ilustrar el intríngulis del triaje. Dos pacientes aguardan en urgencias. Ambos tienen daño pulmonar por Covid-19. Uno tiene 30 años, otro 70. Muy poco se sabe de su historia. Si “hay tiempo”, dos minutos de preguntas pertinentes a sus acompañantes, en caso de que estén disponibles, orientan. El joven de 30 años tiene historia de haber violado a más de una mujer, ha sido encarcelado por riñas callejeras y asaltos en la vía púbica. El candidato de 70 años ha sido un luchador social ejemplar, y, entre otras actividades, ha acompañado a los padres de los jóvenes de Ayotzinapa en infinidad de ocasiones. ¿A quién colocarle el ventilador? El joven tiene décadas por delante. El segundo, algunos años. ¿Qué hacer? 

6. Médicos, enfermeras y personal de enfermería se han quejado de la falta de equipo de protección, esto es, cubrebocas adecuados, mascarillas, geles. El triaje no podrá funcionar mientras no se resuelvan las necesidades básicas. Los sucesos en algunos hospitales del IMSS hablan por sí solos.

7. El darwinismo social en México es constante y ubicuo. La pandemia  amerita responder sobre la asignación de recursos. Los mexicanos merecen un sistema de salud adecuado. Se ha esquilmado tanto, durante tanto tiempo, que la pandemia,  será, así  lo deseo, "la gota que derramó el vaso".

8. Digan lo que digan las autoridades de salud, las áreas de medicina crítica en México son escasas y pobres. Tampoco contamos con suficientes médicos preparados en esa área. Nuestro gobierno ha solicitado ¡diez mil ventiladores! ¡Albricias! ¿Quiénes los manejarán?, ¿dónde  se instalarán?, ¿por qué no se solicitaron a tiempo?

Los puntos previos son un breve resumen sobre algunos de los problemas del triaje. Muchos enfermos serán seleccionados por azar, otros por la posibilidad de llegar al hospital y algunos, la mayoría, por la capacidad hospitalaria. 

Las pandemias enseñan. Mientras no se atiendan al unísono la pobreza y las enfermedades infecciosas, y no se apliquen los manuales de justicia distributiva, el país seguirá hundiéndose.

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