Una antigua plaza de toros
COMPARTIR
El toreo tuvo siempre mucha presencia en la ciudad de Saltillo, con una gran afición, grandes y reconocidas figuras saltillenses, “Armillita” particularmente, buena ganadería regional y, casi siempre, un coso o lugar construido específicamente para la celebración de la llamada “fiesta brava”. Una de las plazas de toros, al parecer la más antigua, se ubicaba en el sitio en donde se encuentra el edificio actual del Mercado Juárez, junto a la plaza Manuel Acuña, y era conocida como la Plaza de Tlaxcala por su ubicación en terrenos del pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, contiguo a la antigua villa de Saltillo. En ese originalmente amplio lugar, la plaza de Tlaxcala, antes de las construcciones que lo redujeron drásticamente como el Teatro García Carrillo y más antiguamente el Teatro Acuña, se realizaba la famosa Feria de Saltillo, reconocida como una de las principales del País. Ahí se levantó la plaza de toros en 1870, seguramente como una más de las atracciones de la Feria.
Lo anterior viene a propósito de la donación al Centro Cultural Vito Alessio Robles de una histórica fotografía de Saltillo, que muestra el interior de la Plaza de Toros Tlaxcala durante una corrida. La donación la hizo Lawrence T. Jones III, un historiador texano que el año pasado donara también al Cecuvar una interesantísima y valiosa colección de estereografías o fotografías en tercera dimensión tomadas a fines del Siglo 19 y que muestran paisajes diversos de Coahuila, ratificando con esta segunda donación su confianza en el mencionado Centro Cultural.
Esta nueva fotografía representa un valioso regalo al patrimonio cultural de los saltillenses. Su autor es Thomas J. Cockrell, un fotógrafo radicado en Laredo, Texas, y muestra una escena desde el interior de la plaza de toros en la década de los 80 del siglo antepasado. En la foto se aprecian el ruedo y la corrida, y hacia afuera de la plaza, la catedral de Santiago con su torre inconclusa, la cúpula del teatro Acuña en el extremo izquierdo y, al fondo, la sierra de Zapalinamé luciendo su picacho y los relieves que forman la silueta del “Indio dormido”. La fotografía está en exhibición a la entrada del Centro Cultural Vito Alessio Robles desde el jueves pasado.
La donación del historiador Jones, trae a colación otra imagen que se conoce del interior de la Plaza de Toros Tlaxcala, una pintura de autor anónimo que originalmente perteneció a la familia Milmo y posteriormente al ingeniero don Vito Alessio Robles, y que representa casi la misma escena de la fotografía de Cockrell, pero desde un ángulo un poco más alto. Don Vito, considerado el padre de la historiografía del noreste, cuya biblioteca personal se encuentra bajo el resguardo de ese centro cultural que lleva su nombre, era un extraordinario narrador y en sus “Memorias y Diario” dejó constancia de la pintura un día de mayo de 1940: “En la tarde me regaló el señor Manuel Gómez, interventor de la liquidación de la quiebra de Milmo, un cuadro al óleo de grandes dimensiones pintado en Saltillo por los ochenta del siglo pasado, que representa el interior de la antigua plaza de toros de dicha ciudad, que se levantaba en el sitio preciso en que se construyó después el Mercado Juárez. En primer término aparece el interior de la plaza con un individuo con mostachos, banderilleando montado a caballo en pelo. Los peones todos tienen bigotes y aparece también un payaso. En el graderío se ven muchas figuras, unos comprando golosinas, otros comiendo cañas y un guardián del orden público sujetando a un ebrio. En el fondo sobresalen la torre de catedral, todavía mocha, sin los dos cuerpos que construyeron posteriormente, y la torre de la capilla del Santo Cristo, la de la iglesia de San Francisco, y en la altura el fortín de los Americanos.
La pintura y el dibujo son muy mediocres, pero el cuadro tiene gran valor folklórico”.