Precio de las gasolinas: ¿qué indica su incremento?
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El precio de las gasolinas en México está presionado por efecto del conflicto armado en Medio Oriente. Por ello la gasolina Magna ha comenzado a venderse por encima de los 24 pesos
Uno de los argumentos que más escuchamos en los últimos días, a raíz de la guerra iniciada en Irán por la administración de Donald Trump, es que la “venganza” de los Ayatolas –líderes religiosos que encabezan la teocracia de Medio Oriente– en contra de Estados Unidos se está dando por el lado de empujar hacia arriba el precio del petróleo.
El alza de precios de esta materia prima es consecuencia directa de las acciones emprendidas por el régimen de Teherán, consistentes en convertir al estrecho de Ormuz en un espacio peligroso para el tránsito de los buques petroleros que transportan por ahí una tercera parte del volumen mundial que se comercializa por vía marítima.
¿Y por qué el alza en el precio del petróleo se ha convertido en una medida estratégica para el régimen iraní? La razón es simple: porque un petróleo caro encarece de forma inmediata la gasolina y el precio de dicho combustible tiene un impacto directo en el humor del electorado estadounidense, que el próximo mes de noviembre habrá de votar para renovar los 435 asientos de la Cámara de Representantes –el equivalente a la de Diputados en nuestro país–, así como un tercio de los asientos del Senado.
Sujeto a las leyes de la oferta y la demanda, en un país como Estados Unidos el precio de las gasolinas reacciona de forma inmediata a las fluctuaciones en el costo del petróleo.
Pero tal fluctuación no solamente afecta a los consumidores estadounidenses, sino también a quienes vivimos en México. ¿Por qué? La razón es bastante simple: nosotros importamos –principalmente desde Estados Unidos– más de la mitad de las gasolinas y el diésel que se comercializa en el país.
Esa es la razón por la cual, pese al intento del Gobierno de la República de mantener “controlado” el precio de la gasolina regular (la que conocemos comúnmente como “verde”), hay estaciones de servicio que han comenzado a venderla en más de los 24 pesos establecidos como tope.
El reporte que publicamos en esta edición da cuenta de una situación aún más perjudicial para el bolsillo de los consumidores: la gasolina “roja”, es decir, la de más alto octanaje, se comercializa en Saltillo por encima de los 28 pesos el litro, e incluso en una estación de servicio la vende casi a 29 pesos.
Habrá que tener claro en este sentido que controlar tales precios se encuentra fuera de las posibilidades del Gobierno Federal y que, de prolongarse la tensión en Medio Oriente, las acciones que hoy se están realizando, e implican inyectar un mayor subsidio a los combustibles, podrían suspenderse ante la imposibilidad de sostenerlas.
A todos conviene, en este sentido, no solamente que el conflicto señalado dure el menor tiempo posible, sino comenzar a realizar ejercicios de racionalidad en el uso de combustibles, a fin de contribuir a disminuir la presión que sobre los precios de las gasolinas importadas estamos observando en este momento.