Que horas son mi corazón
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El horario de verano ha sido por años una imposición.
Nunca comprobó su eficiencia. Solo el lastre de un lavado de cerebro. Ocupar la luz natural en vez de la artificial. El ahorro de los energéticos para los tiempos difíciles. Como los de ahora.
El horario de verano ha sido por años una imposición. Ubicar al territorio nacional dentro de las conveniencias con los Estados Unidos de América.
Se forzó a levantarse antes y a dormir cuando aún la luz o el calor incineran los hogares. Jamás se tomó en cuenta a quienes menos tienen. Las facturas de electricidad llegaron con alzas inesperadas.
Demoler la estructura de golpe y porrazo es también el estilo de la 4T. Atender uno de los pocos clamores de la población.
Para el quinto año de gobierno de Andrés Manuel se estará retornando a la naturaleza. Ni los gallos cantaran antes de tiempo, tampoco andaremos destanteados en las actividades laborales.
Con seguridad y sin distingo, algunas de las compañías transnacionales, implementaran las horas extras sin paga. En las líneas de producción y en lo administrativo, sus pares fuera de la frontera mexicana reciben y ordenan sus propias instrucciones.
También toda la franja fronteriza, en los límites del río Bravo, esos sí, continuaran con el horario de verano.
Reynosa, Nuevo Laredo, Matamoros, Piedras Negras y sus cruces de Coahuila, Ciudad Juárez y los puntos más próximos de Chihuahua, además de toda la llamada frontera chica tamaulipeca, continuaran recibiendo y enviando migrantes, drogas y contrabando financiero, sin importar los usos de horario.