¿Qué realmente les interesa a los jóvenes de la cultura digital?
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Los jóvenes no perciben la cultura digital únicamente como un espacio de entretenimiento, sino como un entorno que moldea su identidad, sus emociones, sus relaciones y sus formas de comprender el mundo
Hace unos días, en este inicio escolar, les puse una actividad a mis estudiantes de la Universidad Panamericana en donde la consigna era elegir un tema social, político o económico que tuviera relación con la cultura digital. Este ejercicio lo realizo con frecuencia, pues me resulta interesante ver una mirada fresca y poco canónica de sus intereses y reflexiones sobre la cultura digital que nos atraviesa en estas épocas.
Me sorprendo siempre al descubrir que su percepción sobre el mundo digital no compagina con la de la cultura más adulta o mediática, pero sí con un interés relacionado con las emociones y el impacto que tienen estas tecnologías en su percepción y vivencias individuales y sociales, así como el temor hacia el impacto futuro. Sus intereses los pude agrupar en:
1) Conocer más sobre cómo los algoritmos deciden más de lo que crees.
Sus intereses giran en torno a cómo los algoritmos y la inteligencia artificial organizan gran parte de nuestra experiencia digital. Desde el consumo de contenido en TikTok, música en Spotify, consumo y deseo por marcas de lujo, y la economía de la atención que se fragmenta en contenidos pagados. Es decir, cómo las plataformas influyen en nuestras decisiones, preferencias, hábitos de consumo y formas de interpretar el mundo.
2) Cómo Internet cambia quién eres.
En este grupo temático, su interés se orientó hacia el impacto de las plataformas digitales en la construcción de la identidad, la autoestima y las relaciones personales, así como las emociones. Sus inquietudes iban enfocadas a conocer cómo las redes sociales moldean la percepción corporal, la feminidad, la regulación de las emociones, el FOMO sobre eventos y contenidos, y las formas contemporáneas de encontrar el amor, mostrando que la identidad también se construye en entornos digitales.
3) Cuando Internet convierte todo en contenido.
Conocer cómo las plataformas digitales transforman acontecimientos, emociones y conflictos sociales en marketing de imagen y productos de consumo. A través de casos como el del changuito Punch, la cultura de la cancelación, el slacktivismo (forma de participación digital de bajo esfuerzo que busca apoyar causas sociales sin compromiso real o presencia física), los deepfakes y la desinformación, reflexionando sobre la monetización de la atención y la espectacularización de la realidad, pero sin el compromiso ciudadano o la ética.
4) Cultura visual, estética y consumo.
Identificar cómo las redes sociales redefinen los estándares de belleza, las tendencias de moda y las prácticas de consumo estético. Analizando el papel de influencers, marcas y algoritmos en la construcción de estéticas aspiracionales, evidenciando cómo la identidad visual hegemónica se convierte en un recurso económico estético y de estatus dentro de la cultura digital.
5) Música, entretenimiento y cultura pop.
Su interés es conocer cómo las plataformas digitales transforman la manera en que consumimos música, deporte y entretenimiento. Desde las recomendaciones algorítmicas hasta la viralización de conciertos en forma de expectativa, las narrativas deportivas de lo que es más popular, identificando que el entretenimiento se encuentra cada vez más condicionado por la lógica de las plataformas.
6) Comunicación, medios y construcción de la realidad.
Algunos mostraron interés por el papel de los medios digitales en la construcción de la realidad contemporánea. Mediante conceptos como framing, desinformación, representación y verdad digital, reconociendo la teoría en comunicación para estudiar cómo las imágenes, los algoritmos y la inteligencia artificial modifican la manera en que interpretamos los acontecimientos y construimos conocimiento con fragmentos de realidad.
7) Género, poder y violencia digital.
Otros identificaron la importancia de la cultura digital en las relaciones entre género, violencias y poder. Interesándose por fenómenos como los deepfakes, la violencia digital de género, los estándares de belleza hegemónicos e invasivos sobre el aspecto físico de las personas y la representación femenina para comprender cómo las plataformas reproducen desigualdades y generan nuevas formas de discriminación y control simbólico.
8) Economía política de las plataformas.
Algunos se interesaron por descubrir más sobre los modelos económicos que sustentan las plataformas digitales y su capacidad para monetizar la atención, las emociones y la cultura; así como la importancia de reconocer la economía detrás de las plataformas digitales y los usos de la IA. Específicamente con ejemplos sobre publicidad, algoritmos, consumo, marcas y viralidad, explorando cómo las empresas tecnológicas convierten la interacción cotidiana en datos, valor económico y poder.
Este ejercicio muestra que estos jóvenes no perciben la cultura digital únicamente como un espacio de entretenimiento, sino como un entorno que moldea su identidad, sus emociones, sus relaciones y sus formas de comprender el mundo. Más que preocuparse por la tecnología en sí misma, buscan entender los mecanismos que operan detrás de ellas y las consecuencias que estos tienen en su vida cotidiana. Quizá esta sea una tarea para quienes investigamos y enseñamos sobre cultura digital: acompañar esas inquietudes con herramientas críticas que permitan pasar del consumo pasivo a la comprensión de los procesos humanos y no humanos que sostienen el ecosistema digital.
Escuchar los temas que despiertan su interés también significa atender las preguntas que una generación se hace sobre su presente y su futuro. Tal vez la cuestión ya no sea únicamente ¿cómo impacta la cultura digital en nosotrxs?, sino ¿qué tipo de ciudadanía digital queremos construir para la toma de decisiones, emociones y formas de vivir en sociedad?
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