Robert Carradine, más centenarios y más “confusión”

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Opinión
/ 2 marzo 2026

El pasado martes 24 amanecimos con la noticia de la muerte, el día anterior —por suicidarse tras sufrir por años con un trastorno bipolar— del actor norteamericano Robert Carradine a los 71 años de edad.

El menor de la dinastía, donde el patriarca fue uno de los primeros actores del cine hollywoodense de la Época de Oro y quien inclusive trabajó en el cine mexicano, John Carradine, hizo su propia historia desde su debut en uno de los últimos westerns del no menos legendario John Wayne “The Cowboys” (Mark Rydell, 1972) para casi una década después protagonizar una película de culto para la Generación X: la comedia “La venganza de los nerds” (Jeff Kanew, 1984) y tras dos décadas de trabajo ininterrumpido ser conocido por los millenials como el padre de la actriz y cantante Lizzie McGuire en la película homónima del 2003. Descanse en paz.

Dos días más tarde, el jueves 26, coincidieron el cumpleaños número 103 de una de las divas sobrevivientes de otra Época de Oro, la del cine mexicano, como lo es María Victoria, con la conmemoración del centenario del natalicio de la diva de origen checoslovaco Miroslava quien tristemente, aunque en su caso por una decepción amorosa a la edad de 30 años, se privó de la vida a los 30 años de edad, poco después de haber protagonizado curiosamente cintas con títulos como “La muerte enamorada” (Ernesto Cortázar, 1951) o su más reconocida participación bajo la dirección del maestro Luis Buñuel en el clásico “Ensayo de un crimen” (1955), su último filme.

Pero volviendo a María Victoria, la actriz a quien la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas no la consideró siquiera para una nominación al Ariel (Miroslava cuando menos tuvo una, a la Mejor Coactuación Femenina de 1953 por su trabajo en “Las tres perfectas casadas”, de Roberto Gavaldón) todavía es tiempo la considere para un homenaje EN VIDA con un Ariel de Oro, si consideramos que fue gracias, por ejemplo, a un gigante de la Época de Oro como Ismael Rodríguez al darle el papel de la coqueta sirvienta Paquita en “Maldita Ciudad” (1954), le cedió los protagónicos que le siguieron al lado del actor coahuilense Julio Aldama, entre otros.

Sin embargo, a “la confusión” que nos originó el mes pasado, luego del anuncio junto a Salma Hayek del apoyo al cine mexicano a través de nuevos incentivos para activar la industria fílmica nacional, cuando al mismo tiempo los trabajadores de la Cineteca Nacional estuvieron a punto de irse a la huelga por la falta de pago de sus salarios, luego de que las dos últimas entregas del Ariel se llevaron a cabo en Guadalajara por los apoyos que el estado de Jalisco les brindaba y los recientes reclamos de trabajadores del Instituto Mexicano de Cinematografía y del Centro de Capacitación Cinematográfica también por la falta de pagos, nos provocan más confusión.

Comentarios a: galindo.alfredo@gmail.com; Threads: Alfredo Galindo; X: @AlfredoGalindo

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Productor, Director y Guinista de cine. Columnista del periódico Vanguardia desde 1995, escribe sobre música, cine y televisión. Combina la pasión de escribir con la creación cinematográfica.

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