¡Rolanda y ‘rolando’ en Arteaga!
Rolando (de rolar) por Arteaga, qué bonita es la cabecera municipal. Ahorita con el invierno caen cientos de pajitas y hojas secas por ese camino empedrado que nos lleva a una hermosa caminata para disfrutar de los majestuosos árboles. La acequia, un camino que deseas que no termine, el arrullo del agua, los sauces llorones y un despliegue de troncos de formas caprichosas.
Entre las casonas que podrían ser vestigios de una nostalgia revolucionaria, con tradiciones y muy particular hábitat, existe un pequeño sitio argentino: “Rolanda” (sí, también de rolar). Su propietaria, argentina de nacimiento, llegó a este Pueblo Mágico a cocinar como en los bodegones porteños de su natal Buenos Aires. Fernanda Martínez, gastrónoma por herencia familiar, tomó la invitación de venir a estas tierras y llevar a cabo su proyecto no sólo culinario, sino también de vida.
Y del verbo rolar vamos a “rolandear”, porque podemos encontrar focaccia de masa madre, empanadas con un auténtico sabor que la misma Mafalda podría disfrutar al lado de Susanita en alguna de la cenas de Manolito.
Quizá Eva Perón pediría una pasta frola con membrillo casero, de los mismos vecinos que tienen arraigada esta tradición de los ates y se podría sentar a tomar un café con Libertad LaMarque. Alfajores caseros y sabores sinceros, cervecita Pibe artesanal. ¡La concha de la lora!
Chimichurri, aceite puro de oliva, pastas frescas, algunos y estofados, vinito argentino, pero “boludo” que siento que Maradona puede arrodillarse ante semejante gol.
Los espacios pequeños son dignos de nombrarse. Apostamos la mayor parte de la veces a lo opulento, a la producción millonaria, pero los pequeños sitios regularmente tienen corazón y mucha intención.
A media cuadra de la presidencia, en la calle General Cepeda, con una fachada muy coqueta y con una mesita a pie de baqueta, te invita a disfrutar de la auténtica cocina argentina.
Ingredientes frescos, cuidados por Fernanda que tiene una filosofía muy profunda de la cocina.
Además, cuando pidas para llevar, es un gozo ver la envoltura en papel kraft e hilo. A las viejas usanzas, con música de fondo que te transporta a un pedacito de la tierra del Ché Guevara, a las melodías de Gardel y al Río de la Plata.
Vamos a rolar por Arteaguita la bella, con nuevas opciones para sus visitantes.
Apoyemos los pequeños proyectos que suman a la cadena de valor gastronómico. Ceratti, Calamaro y Páez cantarían en Rolanda y agarrarían la bohemia, ya que su propietaria es cantante y compositora. El kit completo.
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El vino no te pone borracho, te pone fantástico.
La vida es una gran receta.