Saltillo: En la Benemérita Normal

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Opinión
/ 24 febrero 2026

En el Salón de Actos recordé a la ilustre maestra doña Juanita Flores viuda de Teissier, la señora prefecta, quien con bondadosa energía llevaba la conducción del alumnado, y desde el foro enviaba a cada grupo al salón que le correspondía

Las tres más antiguas instituciones de educación superior en Saltillo son el Ateneo Fuente, la Escuela Normal de Coahuila y la Universidad Autónoma Agraria “Antonio Narro”. Las he citado por riguroso orden de antigüedad.

Esos planteles tienen algo en común; los tres ostentan en sus respectivos escudos un lema latino: Veritas, que significa “Verdad”, el del Ateneo; Labor omnia vincit, que quiere decir “El trabajo todo lo vence”, el de la Normal; y Alma terra mater, “Amada madre tierra”, el de la Narro.

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Sólo este último lema se salva de ser mal pronunciado. En el caso del Ateneo muchos dicen “Veritas”, así como se escribe, cuando se debe decir “Véritas”, como si la palabra llevara acento en la e. En latín no se usan los acentos, pero así se ha de pronunciar ese vocablo latino: “Véritas”.

Igual infortunada suerte tiene el lema normalista. Hay quienes dicen “Labór”, igual que en español, siendo que se debe pronunciar “Lábor”, como si la palabra llevara acento en la a: “Lábor omnia vincit”. Esta última palabra se pronuncia tradicionalmente “vinchit”, aunque ahora algunos latinistas optan por “vincit”, y aun por “vinkit”.

Digo todo esto porque el pasado lunes asistí en el salón de actos de la Normal al evento en el cual el alcalde Javier Díaz anunció la colocación de 500 cámaras de seguridad en Saltillo, y una de las personas que hizo uso de la palabra recordó el lema latino del insigne plantel normalista, y dijo “Labór omnia vincit”, acentuando la o. En latín no hay palabras agudas, sólo graves y esdrújulas. Si quien así pronunció esa palabra la dice ante las alumnas y alumnos de la escuela, ellas y ellos repetirán esa equivocación, lo cual no contribuirá a la buena imagen que se tiene de la Benemérita. Digamos todos “Lábor omnia vinchit”.

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Comoquiera que sea, fue feliz mi regreso a la querida escuela donde cursé la secundaria, y luego dos especialidades en la Normal Superior. En el Salón de Actos recordé a la ilustre maestra doña Juanita Flores viuda de Teissier, la señora prefecta, quien con bondadosa energía llevaba la conducción del alumnado, y desde el foro enviaba a cada grupo al salón que le correspondía.

Tuve el gusto de saludar en esa ocasión al licenciado Álvaro Morales Rodríguez y a su joven hijo, Álvaro Morales Vargas, quienes donaron un buen número de esas cámaras. Álvaro –lo llamo así por la amistad que con él tengo, y que me honra– ha sido siempre un saltillense ejemplar. Notario público, empresario y también excelente maestro, su vida ha sido de bien para la comunidad. Reconozco su generosa aportación en bien de la seguridad de los saltillenses, y aplaudo la permanente preocupación y constante trabajo del alcalde Díaz González en beneficio de nuestra ciudad.

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Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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