Se acabó el Mundial, empieza el juego de la inteligencia artificial
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México no parte de cero; hay normas... que tocan, de un modo u otro, la IA
El Mundial terminó el domingo y, como lo prometió la presidenta Claudia Sheinbaum, arrancará la discusión en México sobre la regulación de la inteligencia artificial y las plataformas digitales. Morena ya la incluyó en su agenda legislativa y el diputado Ricardo Monreal publicó hace poco un libro con una propuesta de Ley General de Inteligencia Artificial.
Tiene sentido que el tema esté sobre la mesa. La IA tendrá un impacto comparable al de internet: está transformando todo. México no puede quedarse fuera de esa conversación, pero tampoco debe hacerlo con prisa, y menos en este momento.
Y es que el contexto actual importa porque aún hay desconfianza sobre el registro nacional de líneas móviles y la CURP biométrica; sí, son políticas distintas, pero comparten temas que generarán ruido como privacidad, manejo de datos, el tamaño e intervención del Estado en lo digital y hasta la libertad de expresión.
Por eso, en un ambiente donde ya hay suspicacia, el proceso es tan importante como el fondo; antes de discutir el contenido de una ley, hay que consensuar cómo se va a construir y qué camino seguirá ese ejercicio.
Para empezar, necesitamos un diagnóstico de lo que ya existe. México no parte de cero: hay normas de protección de datos, derechos de autor, competencia económica, telecomunicaciones, protección al consumidor, responsabilidad civil y ciberseguridad que tocan, de un modo u otro, la IA. También hay observatorios, estudios académicos, legislación local y recomendaciones internacionales que conviene revisar antes incluso de decidir legislar.
Hace falta, además, resolver el tema jurídico porque, para expedir una Ley General de Inteligencia Artificial, primero hay que reformar el artículo 73 constitucional para que el Congreso tenga competencia expresa y no acabemos con 32 regulaciones distintas entre entidades.
Me preocupa también que se revuelvan temas que no son lo mismo. La IA y las plataformas digitales se han metido en un mismo saco, pero plantean problemas jurídicos diferentes y merecen procesos separados.
Tampoco conviene copiar modelos de otros países. Europa tiene lecciones útiles, pero también deja ver los costos de un marco regulatorio pesado. Además, su capacidad para imponer reglas a las grandes tecnológicas no viene sólo de sus leyes: los 27 países de la Unión Europea generan alrededor del 17 por ciento del PIB mundial, una fuerza de negociación que México, solo, no tiene. Si queremos que nuestras reglas muevan realmente el comportamiento de las gigantes, hace falta una conversación regional con América Latina.
La coyuntura política tampoco ayuda. Esta discusión coincide con la revisión del T-MEC, donde el comercio digital y el flujo de datos entre fronteras serán tema central. Una regulación mal hecha, o que se vea como una traba al comercio digital, puede complicar una negociación que le importa mucho al país.
Otro riesgo es que esto termine siendo una pelea de protagonismos. Con la reforma en telecomunicaciones vimos el debate técnico abrir, en paralelo, un concurso de egos políticos. Con la IA no debería pasar lo mismo, no debe ser un proceso con nombre y apellido.
Así que en ese sentido debe leerse el libro de Monreal, como uno de los documentos para abrir la conversación, pero no debería convertirse en la hoja de ruta del proceso legislativo; de lo contrario, será difícil hablar de un ejercicio abierto e incluyente. México sí necesita discutir la IA y las plataformas digitales; lo que aún no sabemos es si esa regulación saldrá de una política de Estado pensada con calma o de la urgencia del momento político.
X y Threads: @soyirenelevy
Abogada, presidenta de Observatel y comentarista de Radio Educación