Si tu proceso personal no te provoca la rabia necesaria para formar límites, tal vez no estás profundizando lo suficiente
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“Heal with Consciousness”, en su página de Instagram publica: “Sanar te dará rabia, y si aún no te sucede es que no has profundizado lo suficiente. Hay rabia bajo los esfuerzos de supervivencia. Es una rabia que se acumula cuando te das cuenta que tanto de tu vida se formó en reacción a la disfunción en otros y cuanto hay en tu personalidad se formó en reacción a la necesidad de sobrevivir dentro del caos. Al saber que tus decisiones no fueron en realidad decisiones sino mecanismos que carecían de opciones. Cuando por fin ves esto, cuando lo sientes completamente, no es agradable. Aún así, es necesario, porque la rabia es claridad. La rabia se forma de límites formándose en tiempo real. La rabia es el sistema nervioso que grita, ‘Aún no estoy a salvo’. Permítete sentirlo. No es el final de la sanación. Tiende a ser el comienzo.”
Durante un proceso de sanación tocaremos heridas que ni imaginábamos. Nos daremos cuenta de que nuestras respuestas al mundo son maneras que hemos programado y que no es verdad que estamos usando la libertad para decidir, porque no hemos desarrollado aún la opción de operar desde la libertad. Estamos dormidos. No nos movemos en la vida desde la conciencia, sino a partir de conclusiones que forman parte de nuestros sistemas de creencias, formadas en reacción a nuestro medio ambiente de la niñez. Seguimos reaccionando igual que cuando éramos niños, instintivamente en reacción a los estímulos, mejor dicho, en reacción a la manera en que interpretamos los estímulos. Hay poco de pensante en el proceso, y nosotros, los seres humanos, hasta quienes dan vueltas y vueltas a las cosas en la cabeza, razonamos muy poco. Con eso tendríamos para que toquemos la rabia, ¿no creen? No hemos nacido, ni crecido, en un medio amable que apoya la conciencia, la libertad, el libre albedrío (que poco entendemos), ni el pensamiento crítico.
El camino de sanación tendría que incluir estos procesos, junto con la rabia que da reconocer que jamás fuí atendida de manera adecuada. La rabia necesaria para decir, “¡Ya basta!”