Soberanía, según el régimen

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Opinión
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Para la raza de bronce que vota para que otros decidan qué hacer con sus derechos inalienables, está vedado conocer los alcances y consecuencias de haber ejercido su sufragio

“El lunes una parte de la familia se fue a sus respectivos empleos y ocupaciones, ya que de algo hay que morir”.

Julio Cortázar (“Historias de Cronopios y de Famas”).

La soberanía, en la narrativa del gobierno mexicano, es un concepto hueco y sin alma; no refiere a las posibilidades del poder popular, sino que refrenda los superpoderes que se autoasignaron para domesticar las conciencias del lumpen en que han convertido al ciudadano de a pie, esclavo de la dádiva del bienestar.

Clarito lo dice la Carta Magna en su artículo 40: “El pueblo de México, bajo ninguna circunstancia, aceptará intervenciones, intromisiones o cualquier otro acto desde el extranjero, que sea lesivo de la integridad, independencia y soberanía de la Nación, tales como golpes de Estado, injerencias en elecciones o la violación del territorio mexicano, sea ésta por tierra, agua, mar o espacio aéreo”. Sin embargo, hasta ahí le alcanzó a la definición, ya que en el imaginario del colectivo nacional, dichas palabras refieren a defender al gobierno que te regala, y no a la defensa de tu tierra, tus espacios, tus raíces y tus ancestros.

https://vanguardia.com.mx/opinion/maquiavelicas-4-FH23604357

Esto ya es una chunga que se dicta en los ceremoniales para proteger al grupo en el poder y sus alianzas con los criminales. Hoy en día, ya no hay estados en este país; existen territorios repartidos entre los delincuentes que están en el gobierno –y tras bambalinas– y los capos de la droga y los negocios ilícitos, con el huachicol fiscal de por medio.

Sin afán científico, sino sólo explicativo para fines prácticos de esta entrega, resaltaré la definición que del término soberanía hace el propio gobierno en turno, consultada en el Sistema de Información Legislativa: “Se refiere al ejercicio de la autoridad en un cierto territorio. Esta autoridad recae en el pueblo, aunque la gente no realiza un ejercicio directo de la misma, sino que delega dicho poder en sus representantes. La soberanía significa independencia, es decir, un poder con competencia total. Este principio señala que la Constitución es el fundamento o la base principal del ordenamiento jurídico, por lo que no puede existir norma que esté por encima de esta”.

Es decir, para la raza de bronce que vota para que otros decidan qué hacer con sus derechos inalienables, está vedado conocer los alcances y consecuencias de haber ejercido su sufragio. Porque si bien en el 2018 el pueblo votó por Morena, nunca imaginó que para este grupo significaba que se había refrendado el compromiso que ellos habían adquirido con el pacto de São Paulo y no el que debían hacer con la nación mexicana.

Y no nos hagamos bolas: hoy en día, la soberanía es un concepto de defensa, una más de las tantas “cajas chinas” ante los embates de los gringos y sus intereses en varios de los tesoros nacionales. Y de pasada, funciona para detener la amenaza posible de esa clase de terrorismo que es el trasiego de las drogas, que está definido a nivel internacional por diversos tratados, de los cuales México forma parte y son mandatorios.

La soberanía mexicana fue entregada por su gobierno a los grupos criminales a cambio de dinero y estrategia política electoral. Así, los sicarios se convirtieron en servidores de la nación que, al mismo tiempo que acarreaban gente, secuestraban opositores o sembraban terror en las regiones más asoladas del territorio nacional.

La pinza se fue cerrando con el pago a través de la política de “abrazos, no balazos”, que propició la consolidación de un organismo con muchas cabezas, dedicado al trasiego de drogas y otros delitos fiscales, que fue imposible de contener, ya que ambos sectores tenían en sus entrañas los mecanismos de destrucción a través de grabaciones y pactos.

Pero fallote, porque nada más en el primer golpe en contra de un gobernador y su séquito, “cantó la gorda” y fuerte en el mismísimo territorio estadounidense.

https://vanguardia.com.mx/opinion/la-soberania-de-los-carteles-en-mexico-CH23713760

Por lo pronto, olvidad el concepto de soberanía como poder del pueblo y para el pueblo, porque a estas alturas es parte de un eslogan transitorio que dará pie en unos cuantos meses a otra narrativa y entonces a otro cuento y otra falacia.

Mientras tanto, el pueblo –que sigue a su gobernante feliz y contento– acude a los circos semanales de su presidente como se hacía en antaño con el PRI. Se trata de un binomio perverso: por un lado, los funcionarios que creen que con ello se demuestra fuerza a favor de la soberanía; y por el otro, la verdadera motivación de los asistentes, que radica en el lonche, el viaje y los 500 pesotes.

Cortázar definió este binomio en un episodio más de sus “Historias de Cronopios y Famas”: “Las famas van a una ciudad y se alojan en los mejores hoteles, averiguan los precios, compran todo lo que se necesita. Los cronopios encuentran los hoteles llenos, llueve a gritos, pero no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos”. Es cuánto.

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Orestes Gómez es saltillense, estudió en la Facultad de Jurisprudencia de la UA de C y la Normal Superior de Coahuila las licenciaturas en Derecho y Educación Media. Ha impartido cátedra en la Facultad de Jurisprudencia de la UAC, Preparatoria Mariano Narváez de la UA de C, UANE planteles: Saltillo, Torreón, Piedras Negras y Matamoros y en la Universidad Autónoma de Piedras Negras. Ha impartido conferencias en la UANE Saltillo, CTM Coahuila, Asociación de Maquiladoras de Nuevo León y Facultad de Economía de la UA de C. Ganador del premio estatal de Periodismo de Coahuila en 5 ocasiones: 1996, 1999,2000 y 2006 en editorial en prensa y la presea Antonio Estrada Salazar por 25 años de trayectoria. Ha escrito tres libros: uno de poesías titulado “Memorias del Tigre Espejo”, “Cuentos Conurbados” y uno relacionado con los Recursos Humanos “A Little bit about Mexican Law and Human Resources”. Es un tigre espejo que merodea por entre los muros de la desigualdad, la represión y el oprobio escupiendo verdades através de su incómoda pluma.

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