Soy amargada, pero vivo en una fantasía. Parece que depende del lente que usan para mirarme
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¿Está mal ver lo bueno que hay en una situación, y hablar de eso, lo bueno, siendo consciente de las partes negativas, malas, disfuncionales, etc.? A pesar de mi recién adquirida fama de amargada, cuando el periódico Vanguardia me pidió que participara en una pieza sobre extranjeros y foráneos que residen en Saltillo, con la consigna de hablar sobre lo bueno que han encontrado en esta ciudad, acepté de inmediato. Sé que hay baches. Sé que la infraestructura requiere trabajo. Sé que las instituciones no están a la altura de lo que pretenden. Sé que políticamente existe la corrupción y el mal manejo. Sé que no hay suficiente apoyo a cultura, arte, programas sociales, áreas públicas, y tantas cosas más. Creo firmemente que sí existen lugares con mejor organización y tal vez banquetas que no representan un peligro a la integridad de los transeúntes, pero aún así, Saltillo me ha aportado una buena vida y buenas oportunidades. Claro que sé que esas oportunidades y esa vida también han sido creaciones mías, pero tal vez en mi ciudad natal de Detroit, no hubiera tenido la opción de construir así. No sé, nunca intenté.
Y, por hablar sobre lo bueno que tiene Saltillo, se me acusa de vivir en una fantasía. No se puede dar gusto, de plano. Pero no intento dar gusto. Mi pregunta es, hay momentos de hablar de lo bueno y de lo malo, ¿no? ¿O solamente se puede hablar de lo malo, o es ingenuo hablar de lo bueno cuando también hay malo? Chispas, en un santiamén he viajado la polaridad de amargada a fantasiosa. Aclaro que es cierto que el “positivismo tóxico” me produce nauseas, pero también la negatividad y la queja constante y la imposibilidad de reconocer lo que sí está bien. ¿En dónde pondré todas las amistades, el cariño, el apoyo, las experiencias, los éxitos, si no se valen? Y si hablo de esa parte de mi vida en Saltillo, y si se me pide mencionar lo que me gusta de Saltillo, pues, hay mucho de que hablar.
Empiezo a entender a la gente que dice que mejor no dice nada porque no importando lo que dice, alguien va a criticar. Y sí.