Un pendejo callado...
COMPARTIR
Soy mansa como un cordero... mientras hago lo que quiero / No hay dolor que al alma llegue que los tres días no se calme
En mis lecturas de estos días espigué sabrosos dichos y dicharachos mexicanos. Te los presento ahora.
- Cuando se revuelve l’agua, cualquier ajolote es bagre.
- No seas burro de aguador, cargado de agua y con sed.
- Eres más aburrido que el cura de Apango, que ni chupa, ni bebe, ni va al fandango.
- Apenas les dicen mi alma y ya quieren casa puesta.
- Habrá vacas más chichonas, pero no que den más leche.
- No arruguen, que no hay quien planche.
- Como dueño de mi atole, lo menearé con mi dedo.
- Si con atolito se está aliviando, atolito vámosle dando.
- ¡Atráncate, bandolón, ‘ora que tienes tocada!
- Al bagazo, poco caso.
- Al que nació barrigón, ni que lo faje un arriero.
- Cada viejito alaba su bordoncito.
- Comoquiera se hace un buey, pariendo la vaca un toro.
- Dicen que un buey voló. Pue’ que sí; pue’ que no.
- San Agustín predicando pierde ante un burro negando.
- Pa’ ir a la querencia no hay burro flojo.
- Caballo de mucha crin, y hombre de muchos bigotes, matalotes.
- Muchos cabitos de vela hacen un cirio pascual.
- Al cabo p’al santo qu’es, con un repique le basta.
- Pa’ estornudar y calzonear, no se puede uno esperar.
- Come camote y no te dé pena; cuida tu casa y deja la ajena.
- A mí no me cantan, ranas. A cantar a la laguna.
- Cada caporal, donde le parece pone la puerta de su corral.
- Carbón que ha sido lumbrita, con facilidad se prende.
- Dos cosas en esta vida nunca debes de buscar: una carta que no llega y una mujer que se va.
- Casa, baile y potro, que lo haga otro.
- Es tan santo el chocolate
que de rodillas se muele;
juntas las manos se bate,
y viendo al cielo se bebe.
- Antes que te cases, mira lo que haces.
- Valen más tretas que letras.
- Sacristán que vende cera, y no tiene cerería, ¿de dónde la sacaría?
- Un gato que se ha quemado, al ver la ceniza corre.
- Comida hecha, compañía deshecha.
- No compongas el altar pa’ que otro diga la misa.
- Los consejos no pedidos, los dan los entrometidos.
- Échenle copal al santo, aunque le jumeen las barbas.
- Para un corazón herido, un Cristo crucificado.
- Soy mansa como un cordero... mientras hago lo que quiero.
- No hay dolor que al alma llegue que los tres días no se calme.
- Ay, amorcito viejo: ni te olvido ni te dejo.
- Es cosa propia de bueyes buscar guayabas en los magueyes.
- Un pendejo callado es oro molido.