Una agenda que marca los días de ocho de la mañana a ocho de la noche, la vida medida en renglones
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Este año, bueno, al final del año pasado, tuve que comprar mi agenda del 2023. En años pasados he mandado a hacer agendas especiales, pero ahora no fue posible, no hubo tiempo. La agenda que compré es bastante discreta, por cierto, pero de un color que desde mediados del año pasado hizo presencia y sigue llamándome. Los colores son importantes. Evocan estados de ánimo e ideas. Nos identifican en ciertas etapas de nuestras vidas.
Entre las particularidades de mi agenda se encuentra que los días comienzan a las 8 de la mañana y terminan a las 8 de la noche. Las horas están divididas a la mitad, significando que puedo marcar actividades que comienzan a la hora o a la media hora. Lo curioso es que las primeras horas del día de mi agenda no se usarán en mi día real. Y por lo general, rebasaré el fin de día oficial por cuando menos una hora.
El hecho de que mi agenda marca una vida de 8 a 8 me confirma en blanco y negro que siempre he trabajado demasiado. Hoy me di a la tarea de acomodar tiempo de vida. Programé unas clases de pilates y de yoga. Cadena de oración por mi determinación y constancia, por favor. Pero a lo que voy con todo esto es que se nos escapa el tiempo de las manos de mil maneras. Recuerdo a una mujer que se quejaba amargamente, diciendo que le quitaban (el trabajo y su familia) todo el tiempo que tenía. Me di a la tarea de hacer un ejercicio con ella en el cual desglosamos sus actividades semanales, incluyendo trabajo, sueño, tareas domésticas, y todo lo que ella pudo nombrar. Comparamos las horas gastadas a la semana con las horas que existen en una semana y encontramos que sobraban 38 horas.
La mujer se molestó, pues ya no tenía como seguirse quejando, y yo comprobé, para mí misma, que hay más tiempo que vida. Eso dicen, ¿no? Mi agenda tiene renglones con números. No son una medida real de la vida. Mi tiempo es mío. Mi vida no siempre se vive conforme una agenda. Mi vida se pinta de azul, como el azul cobalto de mi agenda.