‘Voy a dejar que las cosas fluyan, pero necesito saber qué día y a qué hora van a fluir, para organizarme’

Opinión
/ 21 mayo 2023
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En la biblia cristiana dice que cada día traerá lo propio, lo necesario para que se satisfagan las necesidades del día. Pues hoy, evidentemente, mi necesidad es caos. Dormí hasta mediodía. “So far so good.” Prendí la bomba de agua para poderme bañar y prepararme para sesiones y la “gotera” que caía hace días desde el techo se había convertido en catarata. Bueno. Me bañé, lavé trastes, y volví a apagar la bomba. Alcancé a llegar al consultorio justo a tiempo para encontrar un mensaje en mi celular. Hubo un percance y no llegaría el consultante. Ok. No pasa nada. Tengo 2 horas libres. ¿¡Qué ch%&$#”os se hace con 2 horas libres!? ¿Quién decidió que yo necesitaba esas 2 horas? ¿Por qué?

Tengo una estructura de personalidad para la cual es difícil cambiar de rumbo. Soy un poco como una aplanadora, voy derecho y no me quito. Si hay que cambiar de dirección o tiempos, batallo. Mi sensación interna es quedarme en un vacío interno, ansiosamente andando de un lado para otro buscando qué corresponde. Pues nada. No corresponde nada. Se ajusta y ya. Fácil para algunos.

$!‘Voy a dejar que las cosas fluyan, pero necesito saber qué día y a qué hora van a fluir, para organizarme’.

Si vuelvo a lo que dice el libro anteriormente citado, hoy es día de esperar porque no se resolverá nada de lo que requiero resolver hasta el lunes. ¡O sea! Serán 2 días. Un ejercicio en aceptación, paciencia, y aguante. “Disfruta tu tiempo,” me dirán. Perdónenme ustedes, pero la ansiedad no se disfruta. “Relájate,” me dirá alguien. Responderé, “Sí,” sin saber cómo hacer eso, mientras la mera sugerencia me tensa el cuello, el entrecejo, y la mandíbula, el pecho, y el abdomen. Muchos de ustedes conocen la sensación, ¿verdad?

Lo peor que podría hacer es resistir e intentar reprimir lo que estoy sintiendo. Lo mejor, en todos los casos, es atravesarlo. Al experimentar las sensaciones y permitirme la auto-observación, aprenderé mucho sobre mí. Me daré cuenta de lo que me preocupa, de lo que me provoca miedo. Podré reconocer las reacciones de mi cuerpo, mente, emociones, y espíritu. Es una oportunidad de oro para un ejercicio de autoconocimiento ¡y para escribir una columna!

Nacida en Detroit, MI el 25 de mayo de 1956. Residente de Saltillo desde 1974. Maestra y traductora por necesidad. Psicoterapeuta, empresaria, poeta, actriz y administradora de Foro Amapola porque la vida es dinámica. Madre de 4, abuela de 5. En 18 años de formación como psicoterapeuta ha hecho especialidades que incluyen terapia psico-corporal y Gestalt. Idealista insistente y ser humano en constante movimiento.

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