Ya nadie baila como Gene Kelly
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Gene Kelly fue algo más que un bailarín. Fue el inventor de una manera de entender el musical, director y coreógrafo de influencia fundamental.
Madrid, España.- "Si Fred Astaire es el Cary Grant de la danza, yo soy el Marlon Brando. Fred Astaire representaba la aristocracia, yo el proletariado", solía decir Gene Kelly. Y tenía razón. Uno era ballet, mientras que el otro era puro circo, pura acrobacia.
Gene Kelly convirtió el musical en la forma más bella de la exhibición gimnástica y muchos de sus grandes números fueron en solitario. Sin necesidad de una Ginger Rogers, valiéndose por sí mismo o incluso, en uno de sus números más célebres, "Alter ego" de la película "Cover Girl", estableciendo un dúo con su propio reflejo. Por no hablar de la farola y el paraguas con los que enamoró al mundo en la escena más famosa de su filmografía y, probablemente, de todo el género musical: "Singin' in the Rain", número que daba título al clásico que él protagonizaba y dirigía junto a Stanley Donden y que rodó, curiosamente, acatarrado y con fiebre.
UNA LLEGADA TARDIA A HOLLYWOOD
Eugene Curran Kelly había nacido el 23 de agosto de 1912 en Pittsburgh (EU) y había llegado ya casi con treinta años a Hollywood. Medía uno setenta y no tenía aspecto de galán, pero pronto empezó a destacar por una complexión física y una técnica coreográfica distinta a los demás, que en Broadway le había reportado el éxito de la innovadora "Pal Joey" pero que en la meca del cine no acababa de encajar.
A pesar del éxito de "Cover Girl", más atribuible a sus compañeras femeninas, su nombre no alcanzó verdadera notoriedad hasta que marcó su propio estilo en "Anchors Aweigh", en 1944. Acostumbrado el público al "look" de salón de Astaire, con su frac y su sombrero de copa, Gene Kelly se vestía de marinero -él mismo había servido en la marina durante la Segunda Guerra Mundial- o bailaba con el dibujo animado del ratón Jerry. Gene Kelly era nominado al Oscar por darle un soplo de aire fresco al musical... e incluso al cine de aventuras, pues también convirtió en un estilizado ballet la adaptación de "The Three Musketeers", en 1948.
EL MUSICAL MAS INFLUYENTE
Llevó el musical al Oscar en "An American in Paris" y levantó pasiones e influencia en personajes tan distintos como las estrellas de las artes marciales Jackie Chan y David Carradine o el escritor de ciencia ficción Ray Bradbury, quien le dedicó el libro "Something Wicked This Way Comes". Incluso asesoró a Madonna en las coreografías de su gira "Girlie Show", en la que homenajeaba abiertamente a "Singin' in the Rain".
Gene Kelly potenciaba su propia imagen controlando el entramado cinematográfico. Como director, se encargó de clásicos como "A Day in New York" o, cuando ya su cuerpo empezaba a estar oxidado, "Hello, Dolly!". También hizo experimentos que no fueron apreciados por el público en su día, como "Invitation to the Dance", que en cambio se llevó el Oso de Oro en el Festival de Berlín. E incluso se atrevió con el western en "The Cheyenne Social Club".
El tándem artístico que no encontró en sus parejas de baile -aunque fueron tan magníficas como Rita Hayworth, Debbie Reynolds o Cyd Charisse- lo tuvo con creadores como Stanley Donen y Vincent Minelli, con el que tuvo una relación tan extraordinaria durante "The Pirate" que levantó los celos de su coprotagonista y esposa, Judy Garland.
FIN Y REVALORIZACION DE UN GÉNERO
Sin embargo, mientras algunas estrellas del musical se reciclaban como actores dramáticos, Kelly se mantuvo fiel al género y su estrella perdió brillo. Trató se fundirse con las nuevas corrientes llegadas de Francia en "Las señoritas de Rochefort", de Jacques Demy, pero no combinó bien con Catherine Deneuve, pero peor idea todavía fue unirse a la nueva estrella del género, Olivia Newton John, que tras el éxito de "Grease" no se le ocurrió otra cosa que subirse a unos patines y cantar "Xanadú", cinta reivindicada hoy en día desde la perspectiva de lo kitsch pero que hundió la carrera de ambos.
Pero mientras el género musical clásico se apagaba o giraba hacia el dramatismo de "Cabaret" y Gene Kelly dejaba de tener hueco en la industria, los intelectuales empezaron a entender que detrás de esos filmes coloristas y aparentemente frívolos se escondían algunas de las claves estéticas y narrativas del cine moderno. Y fue entonces cuando Gene Kelly se recicló en las mentes del imaginario colectivo y pasó de ser un ídolo popular a un autor reputado y fundamental de la historia del cine.
DESTACADOS:
* "Si Fred Astaire es el Cary Grant de la danza, yo soy el Marlon Brando. Fred Astaire representaba la aristocracia, yo el proletariado", solía decir el propio Gene Kelly.
* Además de clásicos como "Singin' in the Rain", cuya escena más famosa rodó enfermo y con fiebre, también hizo experimentos como "Invitation to the Dance", que se llevó el Oso de Oro en el Festival de Berlín.
* Cuando Kelly dejaba de tener hueco en la industria, los intelectuales empezaron a entender que detrás de esos filmes coloristas y aparentemente frívolos se escondían algunas de las claves estéticas y narrativas del cine moderno.