Antonioni, maestro de lo anticonvencional

Show
/ 29 septiembre 2015

Su primer trabajo fue un documental, "Gente del Po" (1947), al que siguieron "La funivia del Faloria" (1950) y "La villa dei mostri" (1950).

Roma, Italia.- Hace cien años nacía en Ferrara Michelangelo Antonioni, un genio del cine, que rompió con el tradicionalismo y con toda la escuela neorrealista italiana para convertirse en el adalid del inconformismo y de la polémica con un cine difícil y alejado de todo lo convencional.

"Para mí, hacer una película es vivir". Una de las frases más celebres de Antonioni y la que mejor resumió una carrera jalonada por el éxito pero también por las críticas y la incomprensión hacia un cine tan difícil de ver como sugerente y rebosante de belleza.

INICIOS BURGUESES

Nacido un 29 de septiembre de 1912 en la localidad de Ferrara (nordeste de Italia), Michelangelo creció en el seno de una familia de clase media alta y se licenció en política económica en la Universidad de Bolonia.

Pese a su formación académica tenía una clara inclinación por el cine. En 1942 cursó estudios en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Cinecittà y se inició en el mundo cinematográfico de la mano de nombres como Roberto Rossellini, Marcel Carné, Giuseppe de Santis o Federico Fellini, aunque pronto se vio que su estilo sería muy diferente.

Su primer trabajo fue un documental, "Gente del Po" (1947), al que siguieron "La funivia del Faloria" (1950) y "La villa dei mostri" (1950), sus tres únicos trabajos con cierto sabor neorrealista, pero que abandonó en su primera obra de ficción, "Cronaca di un amore" (1950).

Un filme sofisticado y pensado en cada detalle. "Una imagen sólo es esencial si cada uno de sus centímetros cuadrados es esencial", afirmó entonces el director en una entrevista con la revista francesa "Cahiers du cinema".

"La signora senza camelie" (1953) fue el mejor ejemplo de cómo aplicar ese estilo tan personal a "La dama de las camelias" una historia clásica y muy conocida. Su convencionalismo desapareció en manos de Antonioni, que insistió en su retrato de las angustias del alma humano, al igual que haría en "I vinti" , 1953), "Le amiche" (1955) o "Il grido" (1957).

"L'AVVENTURA", DE LOS GRITOS A LOS APLAUSOS

Y en 1960 llegó "L'avventura", la que sería una de las cimas de su carrera. Una de sus obras más complicadas de entender, tanto que su primer recibimiento no fue sólo frío. Los gritos y las protestas de la audiencia protagonizaron el primer pase en el Festival de Cannes de aquel año, en el que, sin embargo, recibiría el Premio del Jurado "por un nuevo lenguaje cinematográfico y la belleza de sus imágenes".

El paso del tiempo puso en su sitio a una película de amor, social, de contrastes y de barreras. La historia de una desaparición nunca explicada, la de una relación amoral, la de un grupo de personajes incapaces de comunicarse.

Y la película en la que Antonioni se encontró con Monica Vitti, una actriz que entendería como nadie el universo del director y que protagonizaría sus dos siguientes filmes -"La notte" y "L'eclisse", con los que cerraría una trilogía sobre la complejidad de las relaciones sociales.

"Cuando vi 'L'avventura', me quedé conmocionado. Me sentí igual que Monica Vitti en el película." Son palabras de Pedro Almodóvar sobre un filme que, para muchos, marcó el comienzo de la modernidad cinematográfica.

"L'avventura" trata sobre "la grieta social que se abría entre la nueva y la vieja época, entre los romanos mundanos y los sicilianos sedentarios, que miran boquiabiertos y con avidez a una mujer forastera y sin compañía masculina. Es -quizás- la mejor película de Antonioni. Ningún otro largometraje ha mirado su presente a la cara de forma tan inteligente, tan distanciada y, aun así, tan emocional". Así lo explica el historiador de arte Jürgen Müller en  "100 clásicos del cine de Taschen".

UN DIRECTOR QUE PLANTEABA PREGUNTAS

Una película que recoge todas las premisas intelectuales que movieron al cineasta y que supuso además un ejemplo de modernidad y de ruptura, tanto en el contenido como en la forma. Desde la desaparición de la protagonista a media historia hasta un final completamente abierto al que poco acostumbrado estaba el espectador de la época.

Antonioni dijo en una entrevista que las películas no podían entenderse simplemente escudriñando su contenido. Según el director, más bien había que extraer preguntas de ellas.

Eso es lo que hizo en toda su obra. A través de las historias pero también con su puesta en escena.

En "Il deserto rosso" (1964), su primera película en color, utilizó precisamente el color para crear un ambiente de claroscuros con los que experimentó en los aspectos plásticos del cine, con un gran refinamiento que le permitió plasmar con sutileza el estado mental del protagonista.

"Blow-up" (1966), una de sus obras más conocidas, supone un cambio en su filmografía, principalmente porque, tras cuatro películas, Monica Vitti no fue la protagonista -lo fue Vanessa Redgrave-.

Una historia sin resolver, como le gustaban al maestro italiano, que supuso su mayor éxito comercial y que fue al mismo tiempo su última gran obra.

Le seguirían "Zabriskie Point" (1970); "Professione: reporter" (1975); "Il mistero di Oberwald" (1981); "Identificazione di una donna" (1982) o "Al di lá delle nuvole" (1995) -que realizó tras casi diez años sin trabajar debido a problemas de salud y con la ayuda de Wim Wenders-.

Una carrera no demasiado prolífica, pero con la que Antonioni se ganó un lugar de honor en la historia del cine. Uno de los pocos cineastas -junto a Henri-Georges Clouzot o Robert Altman- que ganó el León de Oro de Venecia -por "Il deserto rosso"-, el Oso de Oro de Berlín -por "La notte"- y la Palma de Oro de Cannes -por "Blow-up"-.

Películas que cada espectador ve de una manera diferente. Porque, como decía Antonioni: "Puede haber muchos significados de mis películas, pero son diferentes para cada uno de nosotros".

DESTACADOS:

* Aunque comenzó en el cine en el auge del neorealismo italiano, Antonioni se decantó rápidamente por un estilo absolutamente rompedor.

* Con sus tres primeros grandes documentales sentó las bases de un personalísimo estilo cinematográfico.

* "L'avventura", que fue recibida con gritos en su estreno en el Festival de Cannes, es sin duda su película más emblemática.