Lila la milagrosa

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/ 3 noviembre 2011

Gracias Virgen de los Afligidos por poner en mi camino este disco de Lila Downs, andaba yo muy cabizbajo y a punto de colgar los tenis, pero estas canciones me devolvieron el ánimo y la fe en el amor'*

El etílico recorrido por el disco "Pecados y Milagros" lo inicia Lila como se debe iniciar una suave parranda: alzando la copa y brindando por la tierra, la tradición, la pasión, el llanto, los amores añejos y la Virgen de los Remedios. Y para sacudirse las penas nada mejor que la música de banda y el mezcal de Oaxaca. Y así entra por los oídos y va a dar directo al alma. Cómo no darle el pase, si ataviada con huipil y minifalda llega levantando polvo y abriendo heridas con una voz que abre todas las puertas. Pero esta parrandera no llega con las manos vacías, trae consigo una botella y un sabio consejo: "Pa' todo mal mezcalito, para todo bien también". Y así, ya entrados en calor, la cantante se contonea de un lugar a otro con el hipnótico sonido de los instrumentos de viento que recuerdan el sonido de la Orquesta de Bodas y Funerales del músico serbio-bosnio Goran Bregovic o alguna de las estrambóticas películas del director Emir Kusturica. Y con el fondo musical del sax, Lila se burla de los abstemios y exalta los poderes curativos del "Mezcalito", el tema que abre con algarabía su disco: "Dicen que tomando pierdes la cabeza y el dinero, pero a mí me crece el pecho con ese mezcal del bueno".

El Buki nunca sonó mejor

Y ya con unas copitas encima, muy rápido llega la nostalgia acompañada de los atribulados acordes de una guitarra acústica y una media voz, casi a punto de soltar el llanto, que le imprime a "Tu Cárcel" una atmosfera ideal para el desconsuelo. Con Lila Downs esta pieza toma dimensiones insospechadas, pues de ser una celebrada cumbia con una letra llegadora, la cantante la despojó del folclórico tonito del órgano ochentero, la desnudó, la dejó en los huesos y sin necesidad de sacar a relucir la potencia de su voz, le dio un "feeling" ideal para cortarse las venas. Lila la platica, la susurra, la llora y logra que se te erice la piel. Con Lila, el Buki suena distinto, su composición no pudo encontrar mejor intérprete. En conclusión, ninguna de las versiones tropicalizadas de "Tu Cárcel" había sonado mejor.

De lado se queda la tristeza y llegan los rezos y las plegarias con "Zapata se Queda", la cual tiene como acompañamiento de lujo el acordeón de Celso Piña, quien la convierte en una deliciosa cumbia que adquiere toques africanos e indígenas con el acompañamiento vocal de la colombiana Totó La Momposina, la misma que en 1982 acompañó a Gabriel García Márquez a recibir el Premio Nobel de literatura. Un himno a la esperanza y un llamado a seguir de pie, caminando por la ruta del amor. "Si no bailas no gozas, si no gozas no comes", reza la canción.

Un pequeño resbalón

Pero de logar una versión espectacular de "Tu Cárcel", la cantante se resbala un poco y casi manda a la lona una pieza magnífica de José Alfredo Jiménez. En "Vámonos", un carpe diem arrebatado, un homenaje a la libertad y una declaración de amor y de lucha, Lila parece que se apoderó del micrófono del karaoke de una cantina de pueblo, la voz está impecable, pero los arreglos la hacen sonar como grupo de boda, pues le quisieron dar un toque norteño, pero se quedaron en el camino.

El único tropiezo de este disco se olvida fácilmente cuando se tienen enfrente 10 piezas más finamente tejidas por los estupendos arreglos de "La Misteriosa", el grupo de músicos que la acompañan, entre ellos el multiinstrumentista y genial Celso Duarte y la batuta del colectivo y del corazón de la cantante: Paul Cohen.

Tres covers lacrimógenos

El disco tiene tres covers que merecen especial mención, pues se unen al repertorio adolorido de la cantante y que seguramente en vivo levantarán suspiros, coros monumentales y ovaciones de pie: "Cucurrucucú Paloma", "Cruz de Olvido" y "Fallaste Corazón". Si trae penas en el alma, piénsela dos veces antes de escucharlas, pero si lo que quiere es ponerle sal a la herida y llorar como se debe por los amores difíciles, póngalas a todo volumen. La paloma negra no mudará de color, ni dejará los excesos, ni regresará conmovida por tanto llanto, pero todavía hay mezcal y no están de más unos tragos, porque la siguiente pieza trae su regreso, pero sólo para amenazar con irse acompañada del atardecer y decir con apesadumbrado cinismo: "Culpable no he de ser de que por mí puedas llorar, mejor será partir, prefiero así que hacerte mal". Y aunque se acabó el mezcal, aún hay tequila y una canción, un reproche que ensayarás para cuando regrese con la cola entre la patas, ¿y si no regresa?, al menos con esta canción vamos a pensar que sí: "Y tú que te creías el rey de todo el mundo. hoy que estás acabado que lástima me das" y la estocada final hay que cantarla a todo pulmón: "fallaste corazón, no vuelvas a apostar".

Corridos matones

Con tono norteño, Lila Downs se convierte no en la Reina del Pacífico, sino en "La Reyna del Inframundo", una mujer que termina tres metros bajo tierra y a la que nada le sirve tener un corrido, ni todo el dinero del mundo, pues gracias al narco, dice desde el más allá: "ya nunca he de mirar tu linda cara".

Luego lo inconcebible, Lila se pone cariñosa, pero no se escucha el mariachi, ni un bolero, ni un corrido norteño, no, la cantante pide "Solamente un día", un día de ti, una suculenta petición a ritmo de una seductora bachata. Con "Xochipitzahua", una pequeña oración, recuerda su raíz indígena, su pasado en Oaxaca, la lengua de su madre y la mejor herencia que ella le dejó: el canto. Y hablando de herencia, en "Dios Nunca Muere" participa la Banda Tierra Mojada de San Andrés Huayapan en Oaxaca. En esta pieza bastan los coros para que la voz de Lila Downs se convierta en flauta, en canto de pájaro, en cenzontle que se echa a volar.

Luchadora social

Lamentablemente, la cantante dice adiós con "Pecadora", un tema lleno de erotismo que inicia suave como un danzón y que de pronto se transforma en un tango rapeado gracias a Illya Kuryaki and The Valderramas. La unión de dos culturas da como resultado un sonido de la canción de protesta latinoamericana y Lila saca a la activista, a la cantante que no olvida denunciar, a la mujer de armas tomar a la que le duele la realidad y no teme nombrarla, a la mujer que Chavela Vargas nombró como su sucesora y que sólo hace falta escuchar de principio a fin este estrujante disco, para entender y compartir tamaño nombramiento.

Definitivamente la Virgen de los Remedios escuchó las plegarias de la cantante y no sólo le devolvió la potente voz, que estuvo a punto de perder, sino le multiplicó el talento para hacernos el milagrito de poner en nuestras manos otro disco suyo para agarrar, con gusto y por nuestra cuenta, la parranda.

Licenciado en Letras Hispánicas. Periodista con más de 20 años de trayectoria en el ámbito cultural y de entretenimiento. Ganador de 13 premios de periodismo. Colaborador de la revista Selecciones y Showroom. Gerente de prensa y Relaciones Públicas de la agencia de managment: MM:Agency en la CDMX. Colaborador de Curiosity Media, fundada por el productor Pedro Torres.

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