"El vicio amoroso", el cine más íntimo de Jaime Humberto Hermosillo

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/ 1 febrero 2010

México, D.F..- Difícilmente existirá una manera más personal de hacer y ver una película. Sólo hicieron falta cuatro personas para que "El vicio amoroso" existiera: el escritor (Arturo Villaseñor), el actor (Víctor Carpinteiro), el director (Jaime Humberto Hermosillo) y el espectador, quien a través de su computadora personal, observa la nueva creación del director hidrocálido.

Es una experiencia colectiva e individual al mismo tiempo, porque en el Círculo Teatral está reunida una docena de personas, quienes a pesar de estar sentadas una al lado de la otra, cada una observa la película en su propio monitor. En total intimidad.

"Les recomiendo que tengan la versión más reciente de Quick Time y que hagan copias de la película y la repartan a sus amigos", recomienda Hermosillo desde el centro del escenario del teatro, que sirvió de caja oscura para la peculiar función de cine.

Pero el director de La Tarea y De noche vienes,Esmeralda, tienes más consejos: "Es una película que debe verse en un iPod o en un celular", comenta mientras pone sobre la mesa cada uno de estos aparatos y aprieta play. La imagen de Carpinteiro llena las pequeñas pantallas y comienza su monólogo, adaptado del libro El vicio amoroso, editado por Literalia.

A sus 68 años Hermosillo no deja de innovar, de buscar alternativas, "de experimentar", como él mismo prefiere llamarle a este proyecto. Hace más de una década que se dejó seducir por el cine digital y desde entonces ha probado las tecnologías que ni los cineastas de menos de 30 años se atreven a explorar.

"Lo que me cautivó de la historia es el conflicto interno de una persona que se ve obligada a llevar una doble vida. Esa necesidad de ocultamiento está en muchas de mis películas: cómo por guardar las apariencias, los personajes se ven obligados a pretender ser lo que no son y en este relato, eso tiene consecuencias terribles", apunta Hermosillo desde la cafetería del Círculo Teatral.

Lo que sorprende de El vicio amoroso es la forma, los métodos tecnológicos que permiten que Hermosillo muestre su película en la palma de su mano a través de un celular.

"Todo lo hicimos entre tres personas. El propósito es hacerla lo más íntimamente posible y no sólo eso, llevarla un paso más allá al decidir que se viera solamente en computadoras, iPods y teléfonos. La intención es que la vea una sola persona y con audífonos, de manera tal que sea un encuentro muy íntimo", precisa el autor sobre su fórmula de "minimalismo puro".

Hermosillo no quiere ver su cinta en festivales ni en pantallas de cine ni en televisores. Tampoco quiere cobrar por su trabajo, sino que el CD se pase de mano en mano y se reproduzca de manera voluntaria para seguir con su difusión. Por eso prefirió el CD al DVD, para que se descargue el archivo dependiendo el tipo de receptor por el que se verá la película de 85 minutos.

"Estoy celebrando una década de estar haciendo cine digital. Mi propósito es no utilizar tecnología sofisticada, sino volver muy democrático este medio. Cualquiera puede expresarse utilizando estos recursos: una cámara casera y una computadora. El resultado técnico es menos importante que el contenido.

"Cuando hice El aprendiz de pornógrafo, en Guadalajara, experimenté haciendo una película en una sola toma, que después se convirtió en La tarea, donde la cámaratambién era un personaje. Ese fue el inicio de mi búsqueda por la simplificación para contar historias y expresarme sin tener que esperar a que un productor apruebe un proyecto mío", asegura el realizador, quien adelanta que continuará explorando estas herramientas que casi a los 70 años lo convierte en el director más moderno de nuestro cine.

Jaime Humberto Hermosillo ha puesto a circular 100 copias de El vicio amoroso, con la única petición de que sea copiada y difundida gratuitamente a la mayor cantidad de personas posible. Cada una de las 100 copias está autografiada y marcada como copia única.

Excélsior es el segundo periódico más antiguo de la Ciudad de México, después de El Universal. Fue fundado por Rafael Alducin y su primer número circuló el 18 de marzo de 1917.

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