"Violeta está en los cielos", una película necesaria
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Folclorista, cantautora, pintora y en resumidas cuentas artista total, hasta ahora a Violeta Parra se le conocía sobre todo su faceta como cantante.
Madrid, España.- Una de las películas más vistas en Chile en el último año recorre la vida de la artista Violeta Parra, un mito que en los libros de escuela aparece sin mácula y que el director chileno Andrés Wood baja a la Tierra con los recuerdos de infancia de su hijo Angel Parra y la deslumbrante actuación de Francisca Galván. El domingo "Violeta se va a los cielos" podría alzar el Goya a la mejor película latinoamericana.
Folclorista, cantautora, pintora y en resumidas cuentas artista total, hasta ahora de Parra se conocía sobre todo su faceta como cantante, como recopiladora de un cancionero popular que las élites gobernantes menospreciaban a mitad del siglo pasado.
Andrés Wood, el celebrado director de "Machuca" o "La buena vida", vio sin embargo la necesidad de hacer una película sobre ella, explica en conversación con dpa el escritor y cantante Angel Parra, hasta cierto punto motor de esta película con su libro de memorias que lleva el mismo título que la película.
"Él se acercó a mí hace mucho rato pensando que la pasión y el personaje de esta mujer chilena proletaria, de origen campesino, con la obra que realizó era necesario en esta sociedad tan frívola, tan farandulera", contó.
"Él quería poner sobre la mesa de discusión por qué esta mujer vivió como vivió, qué es lo que hizo, cuáles eran sus valores. Y ahí entro yo a tallar con mi libro, yo describo quién era mi madre según mis recuerdos de infancia", explicó Parra, quien tuvo una destacada participación en la elaboración del guión y los diálogos.
Parra coincide con Wood en la necesidad de mostrar que en "la historia de Chile han habido personajes que es necesario que estén aquí".
Esa mujer que creció en un ambiente humilde, que pronto dejó la escuela para contribuir con su trabajo a la economía familiar, pero que supo valorar la formación a la vez que la cultura popular como conocimiento del individuo antes de que las tesis universitarias extranjeras destacasen la importancia del legado folclórico, fue una mujer exigente consigo misma y con los demás, pero a la vez revolucionaria (que no militante, como matiza su hijo). Y claramente vivió adelantada a su tiempo.
Fue una mujer que luchó contra el machismo y el autoritarismo, características que continúa marcando la sociedad chilena después de 18 años de dictadura, señaló Parra. "Desgraciadamente eso quedó durante mucho tiempo. 20 años de democracia no han sido suficientes, pero tal vez se colmó el vaso, porque la juventud chilena está diciendo no más autoritarismo, no más en claves autoritarias".
"La juventud y los estudiantes chilenos, siguiendo la canción de la Violeta '!Que vivan los estudiantes!', andan buscando eso que dice la canción", aseguró mientras recitó la letra de la canción que describe los estudiantes como el futuro de una sociedad. "Ellos nacieron cuando llegó la democracia y andan buscando eso. No quieren ni siquiera saber de los dirigentes de la concertación, ese conglomerado que ha gobiernado Chile en los últimos 20 años, quieren ahora educación laica gratuita, obligatoria y de calidad", explica Parra al que se le ve en sintonía con este movimiento de protestas en su país de origen.
"Violeta se va a los cielos" no es un biopic al uso, es una obra poética en la que el director decide apartarse del mito cultural retratar una mujer luchadora y trabajadora, que sufre por conseguir aquello que persigue, que ama y es rechazada, vive lo que le ofrece la vida sin ataduras convencionales, afronta la muerte de un hijo, y un sinfín de dificultades, pero también goza de una fama que acepta con pudor pero de la que sólo se sirve para seguir difundiendo su idea de justicia y sus valores. En suma en toda la película palpita esa libertad con la que vivió la artista.
"Si eso se logra es porque Andrés supo captar un segundo del espíritu de Violeta", dijo Parra emocionado.
Pero a ello contribuyó también el trabajo de la actriz Francisca Galván, conocida sobre todo por su labor en los escenarios. Ella guarda además un gran parecido con la cantante y aprendió a tocar varios instrumentos para poder interpretar las canciones de Parra.
"Esta niña venía como predestinada" contó Angel Parra, "desde pequeña su mamá le decía por qué te peinas como la Violeta Parra. Fue muy impactante, porque cuando vi el cásting de ella se me llenaron los ojos de lágrimas. Había algo que no es físico, era una especie de alma que andaba dando vueltas y le dije a Andrés 'para mí es ella'. Yo creo que ella tenía que cantar y no utilizar la voz de Violeta. Ella tenía que hacer su rol total, no falsear (la actuación)", señaló elogiando el intenso trabajo que hizo la actriz para cantar las canciones de Violeta y restando importancia a que la voz real de la cantante no se escuche en ningún momento en la cinta.
"Siempre hay gente que no está de acuerdo, incluso en mi familia, hay quien no está de acuerdo con la película", comentó al respecto Parra.
Queda por ver ahora si "Violeta se va los cielos", que acaba de conseguir el premio a la mejor película en el panorama internacional del Festival de Sundance (así como el premio al mejor guión), convence a los miembros de la Academia de Cine española y se alza con el Goya.
Para ello tendrá que superar a la mexicana "Miss Bala", de Gerardo Naranjo, el drama cubano "Boleto al paraíso", dirigida y coprotagonizada por Gerardo Chijona, y la comedia argentina "Un cuento chino", dirigida por Sebastián Borensztein y protagonizada por el actor siempre bien recibido en España, Ricardo Darín.