Cine de terror en México: ¿Por qué a los saltillenses les gusta el género de espantos?
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Espectadores compartieron con VANGUARDIA sus películas favoritas, su análisis sobre la evolución del cine de terror mexicano y las razones por las que el folklore y la atmósfera de estos filmes los siguen atrapando
El Archivo Municipal de Saltillo dejó sus puertas abiertas el 2 de julio para una noche de escalofrío y suspenso con la proyección de una película de terror clásica: ‘Veneno para las hadas’, dirigida por Carlos Enrique Taboada en 1984, en el marco de la edición 449 del Festival Internacional de las Artes (FINA).
Alrededor de las 21:00 horas, este histórico recinto fue el lugar en el que los saltillenses expresaron a VANGUARDIA su afición por este género cinematográfico.
LAS FAVORITAS DEL TERROR Y SUSPENSO
Esta casa editorial conversó brevemente con 8 personas, entre ellas una menor de edad, quienes afirmaron tener preferencia por el misterio, especialmente si se trata de algún filme.
Largometrajes clásicos como ‘Kilómetro 31’, ‘Hasta el viento tiene miedo’, ‘El libro de piedra’ y ‘La bruja de Blair’, hasta los más contemporáneos como ‘Polaroids’, ‘Un cuento de pescadores’ y ‘Temporada de huracanes’ fueron catalogados como los favoritos. Esto se puede tomar como evidencia de que el séptimo arte enfocado al suspenso ha tenido una gran transformación que, para bien o para mal, ha marcado una línea muy clara entre las historias antiguas y las más recientes, pasando por adaptaciones literarias como el caso de la obra homónima de la escritora Fernanda Melchor.
“El cine de la actualidad está buenísimo. Pasaron un bache, pero ahora está increíble todo lo que hacen; en cuanto a terror, pienso que es algo muy especial [...] Hubo un tiempo que sacaron muchas (películas de terror), ahorita no han sacado, pero están muy buenas”, comentó una persona.
ENTRE EL MISTERIO, EL FOLKLORE Y LA REALIDAD
Varios de los entrevistados coincidieron en que el cine de terror retrata una parte que permanece oculta en el país, entre historias y leyendas. Como en el caso de ‘Kilómetro 31’, que, según un testimonio, “realmente da miedo porque sabes que aquí, en México, sí se aparecen esas cosas”.
Lo que cautiva o atrapa de este género es que los filmes te llevan a lugares donde normalmente no estarías: “Te hacen experimentar emociones que en el día a día son difíciles de replicar”, comentaron. Asimismo, los temas de las películas juegan un gran papel de ambiente: “A mí me gusta (el terror) sobre todo por la música, o sea, creo que esa atmósfera que se crea con toda la banda sonora [...] te transmite a otras situaciones que no son de la vida cotidiana”, dijo una chica.
¿EL CINE MEXICANO DE TERROR REALMENTE DA MIEDO?
Más allá del suspenso que pueden llegar a transmitir las películas, el público saltillense se enfoca más en áreas como el arte y la representación de cada tema o relato. “Creo que son historias muy originales. Simplemente en estas películas te das cuenta de la atmósfera”, mencionó uno de los asistentes.
Asimismo, se hizo hincapié en el rol que desarrolla el folklore propio de México, que muchas veces es utilizado como referencia, especialmente las historias como La llorona, leyenda que tuvo su más reciente adaptación en 2019.
En otros casos, consideran que el cine mexicano de terror antiguo, aproximadamente de los años 80, es mejor que el actual pese al gran avance cinematográfico, como la mejora en los efectos especiales. Aunque las nuevas generaciones plantean otra propuesta, ya que al descubrir este universo del suspenso, van creando sus propios clásicos, como la saga de ‘El Conjuro’ que inició en 2013 bajo la dirección de James Wan, quien también estuvo en el detrás de cámara de ‘La noche del demonio’, estrenada en 2011. A partir de entonces, se ha propagado una nueva oleada de este género, cuyo éxito más reciente es ‘Backrooms’, dirigida por Kane Parsons... si consideramos algunos ejemplos de Estados Unidos.
Mientras, México ha lanzado algunos filmes que demuestran un terror bastante diferente, como en ‘Huesera’, de Michelle Garza Cervera (2022), ‘Mal de ojo’, de Isaac Ezban (2022) y ‘Desaparecer por completo’, de Luis Javier Henaine (2023).