Daniel Bates Hurtado retrata desde el aire la huella de una tierra en agonía
La exposición ‘Origen fractal’ revela las estructuras naturales de la Tierra, mientras que lanza reflexiones sobre el impacto ambiental que está afectando al territorio a quienes lo habitan
Los fractales son objetos geométricos de aparente irregularidad pero que observados a diferentes escalas revelan patrones muy claros. Estas formas son muy comunes en la naturaleza y dependiendo de la perspectiva pueden ser símbolo de vida o de muerte.
La serie fotográfica “Origen Fractal” de Daniel Bates Hurtado explora la presencia de estos patrones en el suelo del semi-desierto coahuilense, marcas de la erosión y la sequía que afectan hoy más que nunca a la región.
Las imágenes, que se expondrán en el Museo de Artes Gráficas a partir del martes 8 de septiembre, son producto de un trabajo de campo que inició alrededor de 2021, primero como “una búsqueda inconsciente” y después como una exploración más profunda.
“Casi siempre encuentras algún territorio con grietas y mi búsqueda y yo buscaba un territorio con gran presencia de estas grietas. Finalmente encontré varios lugares así y lo primero que hice fue levantar para responder a estos cuestionamientos”, explicó el autor para VANGUARDIA, “a partir de ahí empecé a dar vueltas para continuar con el registro, no solo de esta forma de erosión, desertificación, sino también cómo variaban los efectos a partir de las luces y sombras que había sobre él
La gran mayoría de las fotografías fueron tomadas en el tramo de la carretera Saltillo-Monclova, cerca de Paredón. A lo largo de varios viajes pudo observar los cambios que provocaron en el paisaje la lluvia, la sequía, los animales y la erosión.
“Más allá de ‘bonito que se ve’, desde la primera vez que subí el dron, y es la razón por la que empecé a profundizar en la serie, es porque surge una invitación inmediata a la reflexión. Surge una serie de evocaciones constantes a la vida, a la muerte. Porque una vez que levantas el dron y empiezas a ver estas formas de la erosión toma otra dimensión y pareciera más un organismo”, compartió.
Hurtado reflexiona en esta serie sobre cómo podemos observar las estructuras, a veces invisible desde nuestra perspectiva, de la propia Tierra. Estos patrones fractales, que remiten a raíces, a venas y a otros elementos naturales, de vida, generan un contraste con su existencia árida y cargada de un simbolismo de muerte.
“Es como si la tierra, al morir, gritara a todos los seres vivos que la habitan”, expresó, “estéticamente son muy llamativas, a pesar de que en términos de conservación es el extremo opuesto de lo que se busca, porque es tierra muriendo y en algunas de las fotos que muestro vemos este proceso. En algunas imágenes pareciera una enfermedad, como brazos que están llevándose lo vivo. Hay otras donde, por ejemplo, puedes ver la forma de un árbol y la sensación es más positiva, entonces la gente tiende a disfrutar de lo que está viendo y una vez sabes qué está pasando cambia la apreciación y te invita a esta reflexión”.
Con 12 años como fotógrafo de naturaleza, Daniel Bates Hurtado encuentro en el dron una nueva herramienta para explorar el paisaje, ampliando su mirada, descubriendo otros puntos desde dónde posicionar su ojo y con ello entablar otros diálogos con el territorio.
“Mi primer trabajo con dron fue de amaneceres y atardeceres, y cuando hacía paisaje a nivel de piso la interrogante de cómo lo verá un águila, por ejemplo, siempre había estado ahí el dron, por suerte, es una tecnología más accesible y puedes responderte esa pregunta”, concluyó.